Navalni será tratado en Alemania
Rusia autoriza el traslado del líder opositor, el azote de Putin, ingresado en Siberia tras entrar en coma por un posible envenenamiento después de tomar un te en un aeropuerto

El opositor ruso Navalni, esposado durante una de sus detenciones. VALENTINA SVISTUNOVA
Anatoli Kalinichenko, subdirector del Hospital número 1 de Omsk (Siberia) y responsable de urgencias, en donde el principal opositor ruso, Alexéi Navalni, llevaba ingresado desde el jueves tras una indisposición que su entorno cree estar relacionada con un envenenamiento, anunció ayer por la tarde que el activista sería trasladado a un centro sanitario alemán para ser tratado.
«El estado del paciente es estable y, ante la solicitud de sus familiares para permitir su traslado, hemos adoptado la medida de acceder a la petición y permitir que sea enviado al hospital que ellos indiquen», declaró Kalinichenko.
Según el servicio de prensa del Departamento de Sanidad de Omsk, la medida fue tomada en el seno de concilio médico, en el que también estuvo presente la esposa del líder opositor, Julia Naválnaya, que se dirigió directamente al presidente Vladímir Putin mediante una carta para que desbloqueara la situación.
Todo el día fue un tira y afloja entre los médicos de Omsk y los colaboradores y la esposa de Navalni. Los primeros prohibieron en un principio su traslado aduciendo que no estaba en condiciones para ello. Pero la portavoz del dirigente opositor, Kira Yarmish, llegó a hablar de «presiones de Moscú» a los médicos para que no permitiesen el traslado.
«Estaban ya de acuerdo con su partida, pero en el último momento, cambiaron de opinión por presiones recibidas desde Moscú», aseguró Yarmish a través de Twitter. Según sus palabras, esa prohibición de permitir su envío a Alemania «es un atentado contra su vida».
Por la mañana temprano, había llegado al aeropuerto de Omsk un avión alemán medicalizado con un equipo se sanitarios germanos.
El abogado anticorrupción y principal adversario del Kremlin volaba el jueves por la mañana en la compañía rusa S7 entre la ciudad siberiana de Tomsk y Moscú cuando se sintió mal y perdió el conocimiento. El avión efectuó una parada de emergencia en Omsk (Siberia) para su hospitalización. Yarmish está convencida de que Navalni fue envenenado con alguna sustancia que le echaron en el té que tomó en la cafetería del aeropuerto de Tomsk antes de la salida del vuelo.
Anastasia Vasílieva, doctora que habitualmente trata al opositor, consideró «ilegal mantener a Alexéi en un hospital que no cuenta con los tratamientos, condiciones y equipos necesarios». Deploró también que no les dieran acceso a los informes médicos.
Pero los colaboradores de Navalni y su cónyuge no se dieron por vencidos. Ella hizo un llamamiento a Putin, que fue también presionado desde la Unión Europea, y hasta pidieron al Tribunal Europeo de Derechos Humanos que adoptara una «medida cautelar» para obligar a Rusia a autorizar el viaje al extranjero de Navalni, que tiene prohibido salir del país por decisión de un tribunal que le acusa de «difamación».
Otra batalla librada ayer entre los colaboradores del político y las autoridades médicas de Omsk fue sobre a si le envenenaron o no. Kalinichenko aseguró que no se encontró rastro de veneno en los análisis. Según sus palabras, «no se hallaron venenos ni rastros de ellos en los análisis de sangre ni de orina». Sin embargo, Iván Zhdánov, uno de los abogados del equipo del principal crítico de las políticas del Kremlin, había dicho por la mañana que pudo averiguar de fuentes policiales que fueron halladas en su organismo trazas de un potente veneno, peligroso no solamente para él sino también para quienes se encuentren cerca. Zhdánov afirmó ante los periodistas que el personal sanitario que atendía a Navalni «necesitaba trajes especiales».
Pero toda esa versión fue poco después desmentida por la Policía. La agencia rusa TASS citó una fuente policial que señaló que lo que se detectó fue «una intoxicación psicodisléptica», producida por una sustancia alucinógena empleada en psiquiatría.
De momento, todo es un misterio.