El ADN confirma que los restos de Carmelo Soria no fueron sustraídos
Un examen de ADN ha devuelto cierto sosiego a la familia de Carmelo Soria, funcionario de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), asesinado en Chile en 1976 por agentes de la dictadura. El Servicio Médico Legal chileno ha confirmado que los restos inhumados en 1983 son los del funcionario español y que, en contra de los que sospechaban sus familiares, no fueron sustraídos. Carmelo Soria, que residía en Chile desde el fin de la guerra civil española, fue secuestrado por agentes de la brigada chilena Mulchén de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) el 14 de julio de 1976 y su cadáver encontrado dos días después en un canal de la capital chilena con señales de tortura. El proceso por el crimen de Soria, en el que fueron inculpados cuatro altos oficiales del Ejército, fue sobreseído por una amnistía de la Corte Suprema en 1996 . El pasado 19 de abril, Carmen Soria y el abogado Insunza presentaron una querella ante el juez Contreras por «presunta inhumación ilegal», al existir sospechas de que cuando se procedió al traslado de los restos, en 1983, éstos «fueron sustraídos» y, por lo tanto, los inhumados no corresponden a los del funcionario español.