Doce muertos en un nuevo atentado en la capital chechena
La población civil vuelve a ser de nuevo la principal víctima de la interminable confrontación entre Moscú y los separatistas chechenos. Una mina antitanque, oculta en el interior de un antiguo kiosco abandonado, sembró ayer la muerte y la desolación en pleno centro de Grozni, la devastada capital de la indómita república rebelde del Cáucaso Norte. La explosión se produjo junto a un mercado, en una zona muy concurrida, justo en el momento en el que pasaba un autobús que cubre una de las pocas líneas urbanas que funcionan en la ciudad. La bomba alcanzó de lleno uno de los costados del vehículo. Seis personas perecieron en el acto y una treintena sufrieron graves heridas. Otras seis personas murieron de camino al hospital o cuando estaban siendo atendidas en el quirófano. Entre las víctimas mortales hay tres mujeres y dos niños. Muchos de los heridos se encuentran en estado crítico, por lo que es de esperar que el balance final de fallecidos aumente. Los canales de televisión rusos mostraron ayer imágenes apocalípticas del escenario de la tragedia: Cuerpos destrozados, charcos de sangre y más destrucción en una calle en donde la guerra apenas ha dejado alguna casa en pie.