El Gobierno y los rebeldes reafirman sus posturas, aunque expresan su deseo de finalizar el conflicto
Optimismo por el inicio de los acuerdos para la paz en Sri Lanka
El Gobierno de Sri Lanka y el Movimiento de los Tigres de Liberación del Eelam Tamil (LTTE) iniciaron ayer en Tailandia unas históricas negocia
A pesar de que los dos bandos reafirmaron su posición, sus discursos inaugurales reflejaron un deseo de paz y un fuerte optimismo. Así, La delegación gubernamental excluyó, para empezar cualquier Estado separado para los Tamiles en Sri Lanka. «Estamos a favor de un amplio grado de autonomía, pero estamos por la unidad y la integridad territorial del Estado», declaró el jefe de la delegación de Colombo, G.L. Peiris, ministro de Asuntos Constitucionales. «Damos la espalda a la guerra (...) el pueblo tiene una sed inapagable de paz», agregó el representante del Gobierno de Ranil Wickreminsinghe, que llegó al poder en diciembre prometiendo la paz y la reconstrucción económica. Al tomar posteriormente la palabra, Anton Balasingham, jefe de la delegación e ideólogo del Movimiento de los Tigres de Liberación del Eelam Tamil (LTTE), reiteró la demanda del derecho a la autodeterminación -un Estado separado en el norte y el nordeste de la isla- para la minoría tamil, aunque se declaró optimista con respecto a las conversaciones. «Confiamos en el éxito de las conversaciones porque las principales partes y la gran mayoría de la población desean el fin de este conflicto», declaró, agregando sin embargo que «la tarea de construir una paz permanente (...) puede ser difícil». Las dos partes cuentan con un apoyo financiero internacional creciente para reconstruir la isla de 18 millones de habitantes devastada por el conflicto interno más largo en un Estado asiático. Pocos avances El gobierno y los rebeldes separatistas han asegurado, en todo caso, que no esperan avances espectaculares en estas primeras conversaciones, que podrían verse seguidas por otras discusiones premilinares escalonadas a lo largo de los próximos seis meses. La ceremonia de apertura tuvo lugar en un complejo hotelero en presencia del cuerpo diplomático y de unos 150 periodistas. Las dos delegaciones y los mediadores noruegos se encerraron luego en una base naval cercana, colocada bajo alta vigilancia, para una primera sesión de conversaciones. Tres décadas de conflicto étnico entre el gobierno de este país, de mayoría cingalesa y budista, y los separatistas tamiles, mayoritariamente hindús, han provocado más de 60.000 muertos y 800.000 desplazados. Cuatro intentos anteriores de negociación fracasaron y desembocaron en nuevos derramamientos de sangre. Pero esta vez varios elementos contribuyen al optimismo, como el mantenimiento de un alto el fuego desde febrero o el levantamiento este mes de la prohibición del LTTE.