Palestina celebra el segundo año de la Intifada, sin visos de paz
Bajo una nueva ola de violencia y sin ninguna perspectiva de paz, hoy tres millones y medio de habitantes de Cisjordania y Gaza comienzan los actos con motivo del segundo aniversario del alzamiento contra ocupación israelí, la Intifada, que se cobrado hasta ahora la vida de casi 2.000 personas y causado 41.000 heridos por la represión militar y los constantes enfrentamientos armados. Centenares de miles de palestinos conmemorarán estos actos encerrados en sus casas por el intermitente toque de queda a que están sometidos desde hace más de tres meses en las ciudades del norte de Cisjordania, como Naplusa, Ramala, Tulkarem, Kalkilia y Yenín, por el Ejército israelí. En la calzada de enfrente, con 623 muertos y más de 4.500 heridos, los organismos de seguridad de Israel se encuentran en estado de alerta máxima en previsión de disturbios en esos territorios, donde también residen unos 180.000 colonos judíos, y para prevenir la infiltración de suicidas palestinos, causantes de la mayoría de sus víctimas. Al llegar al segundo aniversario, las trece facciones del alzamiento, que lo celebrarán con marchas, manifestaciones y mítines, llamaban a la dividida clase política palestina en torno al liderato de «Abu Amar» a «dejar a un lado sus divergencias internas» para «concentrarse en la unidad nacional y la batalla contra la ocupación israelí hasta la liberación de los territorios» que reivindican para un Estado independiente. Una «guerra perdida» A juicio de observadores políticos que trataban de extraer una conclusión de lo ocurrido en estos dos años, ha sido «una guerra perdida» para los dos bandos que, como si fuesen pocas las víctimas, también se encuentran en una crisis económica sin precedentes. El líder israelí Ariel Sharón, que llegó al poder hace 18 meses con la Intifada en marcha prometiendo «paz y seguridad» a su pueblo, no consiguió ni la una ni la otra. El histórico presidente Yaser Arafat, que preveía un Estado palestino en Gaza, Cisjordania y Jerusalén, recordaba ayer el aniversario cercado por los tanques israelíes. Según un reciente sondeo del Centro Palestino de Opinión Pública, un 46% de los 1.085 palestinos mayores de 18 años interrogados, expresaron el deseo de que termine la Iintifada, y el 45% se mostró a favor de continuarla; sólo un 25% cree que reportado beneficios a su pueblo. Basam Abu Sharif, consejero de Arafat, asegura que «por presión de los Estados Unidos, Sharón tendrá que retirarse de la Mukata», pues irrumpir en el edificio «será una catástrofe» para Israel.