El IRA podría haber desarrollado una red de espionaje en el Ministerio británico para Irlanda del Norte
La detención de los fenianos pone en peligro el gobierno del Ulster
El proceso de paz norirlandés atraviesa la crisis más delicada de sus cuatro años de historia tras el registro policial de las oficinas del S

Tres defensores del Sinn Fein protestan contra el registro de las sedes
Tanto unionistas como nacionalistas han admitido abiertamente que la crisis surgida a raíz del registro puede provocar la disolución de las instituciones autonómicas y el fin del acuerdo de paz de Viernes Santo firmado el 10 de abril de 1998. Aunque el proceso de paz ha conocido crisis muy graves desde esa fecha, hasta ahora los problemas se habían ceñido a desacuerdos entre los partidos. En este caso, afecta directamente a uno de los principios básicos del acuerdo de Viernes Santo -la renuncia a la violencia- y a la confianza de la población en el proceso. El primer ministro británico, Tony Blair, tiene previsto reunirse la semana próxima en Londres y por separado con su colega irlandés, Bertie Ahern, y con el jefe del gobierno autónomo, el unionista David Trimble, para analizar la situación. Algunos comentaristas británicos no descartan que tras su reunión con Blair, y si el Gobierno británico no decide expulsar al Sinn Fein del Ejecutivo norirlandés, sea el propio Trimble quien decida abandonarlo, lo que precipitaría el colapso de la autonomía en la provincia. El acuerdo de paz para Irlanda del Norte estipula que el gobierno autónomo debe repartir a partes iguales sus carteras entre unionistas y nacionalistas. Entre los detenidos por la Policía el pasado viernes destacan, al parecer, el jefe de contabilidad del Sinn Fein, Denis Donaldson, y un antiguo empleado del servicio de mensajería del Ministerio británico para Irlanda del Norte.