El rey Mohamed VI pide la apertura de una investigación para aclarar las causas del siniestro
Mueren 49 presos en el incendio de una abarrotada cárcel de Marruecos
El incendio registrado este viernes en la prisión marroquí de Sidi Moussa Jadida se saldó con 49 personas muertas, según las primeras estimaciones ofic

Los familiares de los presos vivieron escenas de dolor a las puertas de la prisión
Según las primeras investigaciones, el incendio se declaró alrededor de la 1.30 horas (una hora más en España) en el quinto pabellón de la prisión, y el humo se extendió después a otros tres edificios del recinto penitenciario, lo que causó numerosas muertes por asfixia. Aunque el origen del incendio queda todavía por determinar, los investigadores no descartan que un cortocircuito haya podido ser la causa del siniestro. El rey Mohamed VI expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y pidió al primer ministro en funciones, el socialista Abderrahman Yusufi, y a su sucesor, el tecnócrata Driss Jettú, que se dirigieran al lugar de los hechos. El monarca marroquí solicitó también al ministro de Justicia en funciones, Omar Azziman, la apertura de una investigación para determinar el origen del fuego. Hacinamiento de presos La prisión civil de Sidi Moussa, situada en el perímetro urbano de El Jadida, cuenta con un total de 1.313 detenidos cuando, según fuentes penitenciarias, sólo tiene capacidad para 1.000 reclusos. El número de personas detenidas en las cárceles marroquíes casi ha doblado en la última década, pasando de 31.230 reclusos en 1991 a 57.308 en el 2001, según informó recientemente Hasán Hamina, un alto responsable de la Administración penitenciaria del país norteafricano. El último incendio mortal en una cárcel marroquí ocurrió el pasado 18 de agosto cuando dos jóvenes detenidos resultaron muertos y otros 20 heridos en el centro penitenciario de Souk Larbaâ, a 100 kilómetros al norte de Rabat. La investigación estableció que el incendio había sido provocado por un cortocircuito. Situación escandalosa Fuentes de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) relacionaron directamente el incendio con el «estado deplorable» de los centros penitenciarios de Marruecos. Por su parte, el presidente de la ONG Observatorio Marroquí de Prisiones (OMP), el abogado Abderrahim Jamaï, calificó de «escandaloso» el siniestro de Sidi Moussa. El pasado 11 de septiembre esta ONG hizo público un informe demoledor para la Administración de justicia en el que condenaba duramente la situación penitenciaria en el país norteafricano. El OMP denunciaba problemas como el hacinamiento de presos, la vetustez de las instalaciones carcelarias, el tráfico de drogas y la existencia de mafias en las prisiones, las violaciones y los malos tratos a detenidos y la corrupción de algunos funcionarios. Según la OMP, la población penitenciaria ha aumentado un 12% en el 2002. Según esta ONG la población carcelaria marroquí es de 59.000 personas, repartidas en medio centenar de prisiones, cuya capacidad real es de poco más de 40.000 plazas. El OMP informó de que la población reclusa había aumentado un 12% con respecto al ejercicio precedente y de que las cárceles marroquíes acogen cada año a unos 5.000 nuevos reclusos, sin que las nuevas infraestructuras puedan absorber este aumento. Denunció también que, en el 2001, sobre los 18 nuevos centros penitenciarios programados, sólo habían empezado las obras en tres de ellos, con una capacidad global de 1.800 plazas. El Observatorio Marroquí de las Prisiones (OMP) lamentó que el presupuesto de la administración penitenciaria no sólo no hubiera aumentado en el último ejercicio, sino que se hubiera reducido un 10%. En otro informe, esta ONG afirmaba que el hacinamiento de los reclusos y la corrupción generalizada son dos de las características del «arcaico» sistema penitenciario de Marruecos. Subrayaba también que si bien las normas internacionales fijan un espacio mínimo de 9 metros cuadrados para cada preso, la administración penitenciaria marroquí opta por un «principio vago» que cristaliza alrededor de la idea de «una plaza confortable para cada detenido». Los familiares de los presos se agolpaban a las puertas de la penitenciaría para saber del estado de salud de sus familiares tras el trágico accidente que deja al descubierto una vez más las pésimas condiciones de vida de estos reclusos.