Republicanos y demócratas buscan la mayoría del Congreso en unos comicios marcados por la apatía
Los estadounidenses examinan a Bush en unas reñidas elecciones
Demócratas o republicanos. La economía o la guerra contra Irak. Poder sin oposición o el tradicional juego de mayorías contrarias que tanto guta a l

Varios ciudadanos estadounidenses depositan sus votos en las cabinas preparadas para ello
Desafiando la nieve, la lluvia o la acostumbrada apatía en las elecciones de mitad de mandato presidencial, millones de estadounidenses acudían ayer a las urnas para decidir el futuro dominio del Congreso y de otros cargos locales y estatales. El propio presidente George W. Bush quiso servir de ejemplo de participación ciudadana cuando, muy temprano, emitió su voto desde una estación de bomberos cerca de su rancho en Crawford (Texas). Los votantes renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 34 de 100 en el Senado y 36 de gobernador de Estado, además de centenares de cargos en los concejos y legislaturas estatales. También votarán sobre más de 200 propuestas en 40 estados. Con tanto en juego, los demócratas se han gastado entre 12 y 15 millones de dólares para movilizar a millones de votantes, con la ayuda de sindicatos, de organizaciones comunitarias y de las iglesias afroamericanas. De costa a costa, los distritos electorales más reñidos son los que han visto un mayor entusiasmo ciudadano, a la luz de los esfuerzos de legiones de voluntarios de cada partido. En Maryland y en los estados del suroeste las papeletas están disponibles también en español (con el lema de «tu voz es tu voto»), porque ambos partidos buscan captar el voto hispano. En el área de Washington, la propaganda política tapiza los postes y paradas de autobús, mientras que en las estaciones de tren subterráneo, centros comerciales y otros sitios públicos, los voluntarios distribuirán volantes hasta el último minuto, porque la ley estadounidense así lo permite.