Un año después de la caída de los talibanes, la principal ciudad del sur de Afganistán rehace su vida
Kandahar
Un año después de la rendición de los talibanes en Kandahar, que puso fin a su régimen, la principal ciudad del sur de Afganistán y antiguo feu
Una niña de Kandahar con ropa nueva por el fin del Ramadán
Mientras la vida se rehace en kandahar, el jefe supremo de los talibanes, el mulá Omar, ha conseguido mantener el misterio que le rodea y permanece en paradero desconocido desde la rendición hace un año. El 7 de diciembre de 2001 los talibanes, que se habían visto expulsados del resto del país y se habían atrincherado en Kandahar, aceptan un alto el fuego negociado por el actual presidente, Hamid Karzai, ya que la ciudad se encontraba rodeada por las fuerzas de la coalición antiterrorista encabezada por Estados Unidos. Ahora, un año después, su influencia difusa todavía se deja sentir en la ciudad desde la que lanzaron su conquista del país en 1994. De hecho, el pasado 5 de septiembre, durante una visita a Kandahar, el presidente Karzai escapó a los disparos de un francotirador cercano a los talibanes que quería asesinarle. Pero las nuevas autoridades y una buena parte de sus habitantes aseguran que en los últimos doce meses han cambiado muchas cosas. «La gente puede venir a vernos para denunciar, y a diferencia de los talibanes, la Policía trata estos casos según la ley, no según su propia voluntad», explica el responsable de la comisaría del barrio Herat Darwaza, Mohammad Shoib, donde se encuentra el principal mercado de la ciudad. Ciudad más viva Por su parte, Haji Abdul Wahab, un vendedor de alfombras, explica que la ciudad está ahora más viva, sobre todo ahora que comienza el Eid el Fitr, la fiesta que marca el final del mes de ayuno musulmán del Ramadán. «Yo estoy bien, los negocios van bien y hay muchos cambios en la vida de la gente normal», afirma, explicando que «antes, Kandahar era una ciudad muerta antes del Eid, y mucha gente se iba a Pakistán», cuya frontera se encuentra a tan sólo 120 km. Para Mohamad Rahim, un vendedor de especias, el periodo de los talibán era preferible a la anarquía de la guerra civil que siguió a la victoria de los muyahidines en 1992. Pero se declara satisfecho de su suerte actual. «Me siento tan cómodo con el Gobierno actual, como no lo estaba en el pasado ya que bajo los muyahidines había un grave problema de inseguridad. Los talibanes eran estrictos y rígidos sobre la vida de las personas», explicó. Rahin cree que los progresos triunfarán sobre este inmovilismo y que sus hijos podrán a partir de ahora «tener una educación moderna, incluidos ordenadores». «Estoy feliz de ver las obras en Kandahar y en otros sitios, el teléfono, la electricidad, el alcantarillado, las carreteras que se construyen en la ciudad», afirma Toor Jan, un obrero. Pero a pesar de estas mejoras, Kandahar no superará tan fácilmente como el resto del país los estragos provocados por 23 años de conflictos. ¿Dónde está Omar? La caída de Kandahar supuso también la salida de esta ciudad del líder supremo talibán, el mulá Omar, que según la leyenda popular consiguió huir en moto atravesando las filas estadounidenses, poco después de que Karzai lograra el acuerdo de rendición de los talibanes atrincherados en esta ciudad. Desde entonces todo han sido especulaciones sobre el posible paradero del mulá, tuerto de un ojo que perdió en la guerra contra las tropas soviéticas, al igual que ha ocurrido con el multimillonario de origen saudí Osama bin Laden, otrora protegido del régimen de los «estudiantes de Teología». Algunos le sitúan en Pakistán, otros afirman que murió durante los bombardeos lanzados por Estados Unidos y los países aliados para limpiar los focos de resistencia talibán, mientras que los hay que incluso aseguran que todavía sigue en alguna parte de Afganistán, acogido en alguna localidad del sur y el este del país donde el apoyo a su movimiento, surgido en las escuelas coránicas paquistaníes, sigue siendo fuerte. Hasta el propio presidente Karzai afirma que «está vivo, lo sabemos y no hemos conseguido detenerle. Es difícil atrapar a un hombre del que casi nadie conoce su cara», dijo Karzai. Omar está en contacto con Osama bin Laden. Osama no está ni muerto ni en Pakistán. Está vivo y en contacto con el mulá Omar. Está en Afganistán, nunca cruzó la frontera», afirmó.