Los inspectores aceleraron ayer sus trabajos y visitaron once instalaciones civiles y militares
La ONU exige que Irak le de una lista de todos los expertos en armamento
Los inspectores de desarme de la ONU aceleraron su misión en Irak, al visitar ayer once instalaciones militares y civiles, incluida una planta de con

Los inspectores de la ONU visitaron ayer la fábrica de Al Shahid, en el norte de Bagdad
El laboratorio del ministerio iraquí de Salud fue el primer lugar en el que los inspectores se encontraron con una negativa al porceder a revisar sus instalaciones. El incidente se produjo el viernes, cuando los expertos se disponían a inspeccionarlo, pero encontraron cerradas sus puertas. Los inspectores recurrieron entonces, por primera vez, al «teléfono rojo» para pedir a las autoridades iraquíes que les dejaran visitar el laboratorio, que nunca ha sido revisado ya que no fue inspeccionado por los anteriores expertos en desarme de la ONU, que abandonaron Bagdad en 1998. También sellaron las puertas para que sólo puedan ser abiertas en su presencia, mientras que las autoridades de Bagdad aseguraron que el laboratorio se encontraba clausurado por ser el viernes día festivo en el Islam y jornada en la que los técnicos internacionales se habían abstenido hasta ahora de trabajar. Según diversas fuentes, en Irak se encuentran ahora unos 100 técnicos y sus asesores, algunos de ellos pertenecen a la Organización Internacional de Energía Atómica (Oiea) y el resto son miembros de la Comisión de Control, Inspección y Verificación de la ONU (Unmovic). Los expertos volvieron esta jornada también a visitar la ya inspeccionada varias veces sede de la Organización iraquí de Energía Atómica, en la capital, donde se encuentran restos de los centros nucleares iraquíes Tamuz-1 y Tamuz-2, destruidos en 1981 en un ataque aéreo israelí, y que fueron también blanco de bombardeos estadounidenses y británicos en 1991 y 1998. La exhaustividad y celeridad de las inspectores coincide con la nueva petición de Hans Blix para que Irak les facilite una lista, donde se recogan los nombres de los científicos en armamento que hay en el país. El responsable del Departamento de Vigilancia de Irak, general Husam Mohamad Amin, confirmó las informaciones sobre la nueva exigencia de la Unmovic, aunque aseguró a los periodistas en Bagdad que los nombres de los científicos están incluidos en el informe presentado recientemente por Irak a la ONU sobre su armamento. Por otro lado, una muy dividida oposición iraquí se reunió ayer en Londres para hablar sobre un futuro nuevo gobierno en Bagdad, bajo el convencimiento de que Estados Unidos derrocará a Sadam Husein por la fuerza de las armas. Los más de trescientos delegados, que representan a unos cincuenta grupos políticos y religiosos opositores, tienen dos días para llegar a un acuerdo, siquiera de principio, sobre quién y cómo gobernará Irak tras una intervención militar aliada que todos ellos creen inminente. La oposición iraquí está tan dividida que esta misma conferencia ha tenido que ser, no ya auspiciada, sino forzada por Estados Unidos, cuya delegación de «observadores» está encabezada por Zamay Jalilizad, asesor del presidente George Bush.