«Algo horrible acababa de empezar»
Yana Yankovska es la primera alumna ucraniana que se ha incorporado a la Universidad de León a través del programa de acogida, una joven que ya tuvo que huir de Crimea y ahora de Kiev

Yana Yankovska, entre Baelo y Marín y con Ana García. DL
No es la primera vez que Yana Yankovska tiene huir de su casa. En 2018 abandonó Crimea y ahora ha tenido que volver a hacerlo de Kiev. La causa, la misma. La invasión rusa.
Acaba de llegar a León tras abandonar su país para seguir sus estudios en la Universidad de León y así se han convertido en el primer estudiante ucraniano que se incorpora a las aulas a través del programa de acogida puesto en marcha para dar respuesta a los ciudadanos de un país que se ha convertido en un campo de batalla.
«A mi familia le costó aceptar que habíamos perdido nuestra casa en Crimea, pero tras trasladarnos a Vinnytsia y después a Kiev parecía que la vida había vuelto a la normalidad», relata la joven. Las bombas la despertaron cuando comenzó la invasión rusa. «Me di cuenta de que algo horrible acababa de empezar», cuenta, para añadir que, a pesar de que sabían que existía la posibilidad de la invasión, «nadie se esperaba que este horror se convirtiera en parte de nuestras vidas».
La primera escala de su viaje fue regresar a su ciudad natal, de Kiev a Vinnytsia, un viaje de doce horas que en circunstancias normales se hacía en tres. Cuando los rusos bombardearon el aeropuerto, su familia se planteó abandonar el país. «Yo no quería irme, pero cuando tu vida está en juego tienes que tomar decisiones que no siempre son las que te gustaría», comenta ya en El Albéitar de la Universidad de León, donde recibió el apoyo del rector, Juan Francisco García Marín, y de los vicerrectores de Internacionalización y Estudiantes, Roberto Baelo y Ana García.
«En Ucrania se ha quedado gran parte de mi familia. Ninguno de los hombres de 18 a 60 años puede abandonar el país. Mis compañeros de clase están ahora en grupos de defensa del territorio y hablo muy poco con ellos, las comunicaciones son muy complicadas», relata Yana, que se alojará junto con su madre en la hospedería de El Albéitar.
Fue la propia Universidad de Kiev, donde estudiaba, la que le informó sobre el programa de acogimiento en León. Recibió la información cuando ya estaba en Moldavia. «España me pareció una buena opción, hay el mismo espíritu de unidad y amor hacia la libertad que tenemos los ucranianos», comenta. Aquí estudiará en la Facultad Ciencias Económicas materias de Comercio Internacional y, a su vez, un curso de Lengua y Cultura Española en el Centro de Idiomas. La institución académica leonesa ha coordinado esta iniciativa, a la que también se han sumado el resto de universidades de Castilla y León, que ofrece alojamiento y becas para los estudiantes ucranianos que han tenido que abandonar su país. Un proyecto solidario que está abierto a todo aquel quiera sumarse para ampliar los alojamientos o las becas ya que desde que se puso en marcha, la ULE recibe más de 75 correos diarios para solicitar información.
«Yo tengo pensado volver a Ucrania. Sabía que amaba mi país, pero no sabía cuánto. Mi idea es ayudar en la reconstrucción cuando regreso y, en nombre de todos los ucranianos doy las gracias por el apoyo que estamos recibiendo en estos momentos tan duros. Ahora, también me gustaría ser útil aquí en León, en la Universidad, antes de recuperar la normalidad y regresar a casa», añade esta joven ucraniana, con una vida a sus espaldas marcada por las invasiones rusas.