Las aguas heladas del río Potomac impidieron que hubiera supervivientes
Un helicóptero militar choca con un avión en Washington, deja 67 muertos y Trump acusa a Obama y Biden por sus políticas de diversidad
El presidente va a la Casa Blanca y despide al jefe de Seguridad de Transporte y a asesores del Comité de Seguridad aérea

Un avión despega del aeropuerto de Washington mientras se rastrea el río Potomac.
Por la noche, el aeropuerto Ronald Reagan (Washington) es como una farola en verano, asediada por objetos voladores que van y vienen. «Es un hervidero de actividad", define un portavoz del sindicato de pilotos. En esa colmena de tráfico aéreo, el avión 5342 de American Airlines, un Bombardier CRJ 700 con 60 pasajeros y cuatro tripulantes a bordo, y un helicóptero del ejército estadounidense, un Black Hawk en el que iban tres militares en un vuelo de entrenamiento, chocaron sobre el gélido río Potomac cuando la aeronave comercial efectuaba la maniobra de aproximación a la pista. Los dos aparatos explotaron en el aire sobre las 20:49 horas del miércoles (2:49 de la madrugada camino del jueves en España) y se precipitaron al cauce. Los equipos de rescate recuperaron 30 cadáveres. No hay supervivientes.
"Torre, ¿habéis visto eso?». Así se comunicó el piloto de otro avión. Acababa de asistir al fogonazo del impacto. «Ha sido en mitad del río, acabo de ver una bola de fuego y después cómo desaparecían en el agua", relató un controlador. «¡Accidente, accidente! ¡Alarma 3!». El avión se partió en tres pedazos. Restos del helicóptero sobresalían de las aguas del Potomac helado. En esas condiciones, si hubo algún superviviente, apenas habría aguantado veinte minutos sin morir por hipotermia.
Un controlador dio primero «pista libre» al jet comercial. Luego avisó al piloto del helicóptero de la presencia de la otra aeronave. «¿Lo ves?». El Black Hawk respondió: «Sí, lo veo. Tengo separación visual». Es decir, creía disponer de espacio de sobra para pasar.
Las reacciones de condolencia fueron inmediatas, incluida la de Trump. «Que Dios bendiga sus almas». Pero no se quedó ahí. En su opinión, el choque «debió haberse evitado». Al llegar a la Casa Blanca, despidió al jefe de Seguridad del Transporte y a los miembros del Comité Asesor de Seguridad en la Aviación.
Culpó a los demócratas Barack Obama y Joe Biden por rebajar los estándares de calidad del control aéreo al aplicar políticas de diversidad, igualdad e inclusión en la sector público. Llegó a decir que contrataron a personas con "discapacidades intelectuales y psiquiátricas graves" y que él sólo eligió a los más cualificados durante su primer mandato.