Trump ofrece apoyo aéreo a Ucrania y deja el envío de tropas a los aliados
Rusia rebaja las expectativas sobre una reunión a tres bandas con Zelenski a corto plazo

Donald Trump y Zelenski en la Casa Blanca.
Donald Trump aseguró tras la histórica cumbre sobre Ucrania celebrada el lunes en la Casa Blanca que en «una o dos semanas» se sabrá si la guerra se asoma o no a su final y, aunque marcar plazos que no dependen de uno mismo supone un enorme riesgo, lo cierto es que nunca en tres años y medio de conflicto se había visto tan cerca una solución. En las últimas horas han comenzado a despejarse cuestiones que podrían sentar las bases para un acuerdo de paz, como las garantías de seguridad que demanda el dirigente ucraniano, Volodímir Zelenski, para su país en una hipotética posguerra. Fue uno de los asuntos clave que se abordaron en la reunión que el presidente de Estados Unidos mantuvo hace dos días con los principales líderes europeos y el jefe de la Otan. Y, este martes, por primera vez, compartió su plan, que no contempla el envío de tropas norteamericanas sino el apoyo aéreo a la exrepública soviética. La seguridad en un futuro escenario de paz es uno de los asuntos que más preocupa a Zelenski, que teme, como sus aliados, que Rusia lance una nueva ofensiva pasado el tiempo. Igual que se saltó los acuerdos de Minsk, que hace una década pusieron fin al conflicto en el Dombás. La propuesta de Trump daría garantías a Ucrania ya que, según el propio magnate, se complementaría con tropas terrestres europeas. «Cuando se trata de protección, están dispuestos a poner gente sobre el terreno», afirmó y sugirió que Francia, Alemania y el Reino Unido abogan por enviar soldados a territorio ucraniano. La idea, sin embargo, no sería del agrado del Kremlin, que siempre se ha mostrado hostil a la llegada de fuerzas occidentales a la antigua república soviética. El líder republicano parece ahora empeñado en equilibrar la balanza en sus relaciones con ambos dirigentes tras evidenciar en el pasado su preferencia por uno u otro. Y este martes hubo advertencias para los dos. «Espero que el presidente Putin actúe bien y, si no, será una situación difícil», disparó. Pero el mandatario ucraniano «también tiene que mostrar algo de flexibilidad», añadió en referencia a las posibles cesiones territoriales a Rusia. Citó expresamente la región del Dombás, aunque el líder de la exrepública insista en que la renuncia a esta zona y a Crimea implicaría reformas constitucionales casi imposibles. Y propuso un emplazamiento: Moscú. Una oferta envenenada, pues obligaría al presidente ucraniano a pisar territorio enemigo, y que tiene nulas opciones de recibir el visto bueno. El líder republicano, y aspirante al Nobel de la Paz, quiere pactar la cita a dos bandas cuanto antes y, «si eso funciona, entonces iré a la trilateral y cerraré el acuerdo». El jefe de la diplomacia rusa le recordó, además, que su nación tiene sus propios «intereses de seguridad».
En Europa siguen sin confiar en Putin, al que Trump sacó de su aislamiento internacional. «Rara vez ha cumplido sus compromisos (...) No hay que ser ingenuos», comentó el presidente francés, Emmanuel Macron, en una entrevista en LCI horas después de abandonar la Casa Blanca, donde exigió un alto el fuego como premisa para cualquier negociación. Este martes, el dirigente galo copresidió junto al primer ministro británico, Keir Starmer, la reunión virtual con la Coalición de Voluntarios. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, no se anduvo con rodeos al inicio de ese encuentro: «Creo que tendremos mucho trabajo por delante en las próximas semanas. Nos encontramos en un punto crítico, nada está garantizado, pero debemos continuar con esta labor para alcanzar el éxito».