Diario de León


El Parlamento de Israel humilla a Netanyahu y aprueba la anexión de Cisjordania

Un diputado del Likud rompe la disciplina de voto y abre una nueva vía para la inestabilidad que coincide con la visita de Vance

JD Vance y Netanyahu ayer, durante una reunión de urgencia en Tel Aviv.

JD Vance y Netanyahu ayer, durante una reunión de urgencia en Tel Aviv.MARC ISRAEL SELLEM

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Zigor Aldama|
Madrid

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El siempre dividido Parlamento israelí hizo gala ayer de la polarización que caracteriza al país votando a favor de la anexión de Cisjordania por un solo voto de diferencia. Con 25 síes y 24 noes, la moción declara que esa región palestina es «una parte inseparable del territorio de Israel» y que el país hebreo tiene, por lo tanto, «el derecho natural, histórico y legal» sobre ese territorio. La decisión, que no es vinculante, sí refleja el sentir mayoritario de la ultraderecha en el legislativo israelí, la Knéset, y exhorta al gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu a «aplicar la soberanía, la ley, el juicio y la administración israelíes a todas las zonas de asentamiento judío de todo tipo» en Cisjordania.

Abre así la puerta a un nuevo conflicto que puede convertirse en un obstáculo más para la creación del Estado de Palestina, que está compuesto por Jerusalén Este, Gaza y Cisjodania, aunque esos dos últimos territorios no tienen ningún nexo terrestre. «Esta es nuestra tierra. Este es nuestro hogar. La tierra de Israel pertenece al pueblo de Israel», justificó el presidente de la Knéset, Amir Ohana, tras la votación.

«En 1967, la ocupación no comenzó: terminó. Y nuestra patria fue devuelta a sus legítimos dueños. Somos los primeros habitantes de esta tierra. Los judíos no pueden ser los ‘ocupantes’ de una tierra que durante 3.000 años se ha llamado Judea», añadió, en referencia a la Guerra de los Seis Días, en la que el país arrebató Cisjordania a Jordania, y dando así un vuelco a la historia comúnmente aceptada.

No es la primera ocasión en la que los partidos más conservadores proponen la anexión de ese territorio palestino. De hecho, ya en 2019 Netanyahu se comprometió a hacerlo, pero no se ha consumado y el primer ministro se opone ahora a ello. Habrá que ver si ahora la respuesta es diferente, ya que llega en un momento de gran debilidad política del Likud, el partido en el poder pero sostenido por una coalición de extrema derecha que ejerce cada vez más influencia en Netanyahu.

Ayer, su formación se mostró contraria a la moción para anexionar Cisjordania, algo que considera «una provocación destinada a dañar las relaciones con Estados Unidos». Sin embargo, fue gracias a que uno de sus diputados rompió la disciplina de voto y dio el beneplácito a la medida que la moción salió adelante.

«Fortalecemos los asentamientos cada día con acciones, presupuestos, construcción, industria, y no con palabras», afirmó el Likud, que criticó el texto del Parlamento como «una ley ostentosa para el protocolo» y señaló que los objetivos se logran «creando las condiciones políticas apropiadas para el reconocimiento de nuestra soberanía, como se hizo en los Altos del Golán y en Jerusalén».

Curiosamente, la votación coincidió con el encuentro entre Netanyahu y el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, que está de nuevo en Israel —es su tercer viaje desde mediados de septiembre— para comprobar que el acuerdo de paz firmado para Gaza no descarrila. A pesar de las escaramuzas de Hamás y los ataques de Israel, que han dejado al menos 87 palestinos muertos desde el inicio de la tregua, el mandatario afirmó que «el alto el fuego va mejor de lo esperado» y que «la paz será duradera». No obstante, Vance reconoció que la siguiente fase de la hoja de ruta, la reconstrucción de Gaza y, sobre todo, el desarme del grupo islamista, «que no es negociable y resultará difícil».

"No somos un protectorado americano" 

No obstante, Vance reconoció que la siguiente fase de la hoja de ruta, la reconstrucción de Gaza y, sobre todo, el desarme del grupo islamista, "que no es negociable y resultará difícil". Consciente de ello, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó el martes a Hamás con utilizar una "fuerza rápida, brutal y furiosa" contra ella si no sigue sus dictados.

Y sobre la crítica de que Israel funciona también a las órdenes de Washington habló Netanyahu. "Tenemos una alianza de socios que comparten valores y objetivos comunes. Podemos debatir, podemos tener desacuerdos aquí y allá, pero en general, debo decir que durante el último año hemos llegado a un acuerdo no solo en los objetivos sino también en cómo alcanzarlos. Eso sí, Israel tendrá la última palabra en todo lo relacionado con su seguridad. No somos un protectorado americano", declaró. 

A su lado Vance respondió que Estados Unidos "tampoco quiere uno". Lo que sí busca es fortalecer los Acuerdos de Abraham con los países árabes de la región "para que la presencia americana no sea tan necesaria". Básicamente, lo que Trump desea se antoja prácticamente imposible: pacificar una región caracterizada por la guerra en la que, como sucedió ayer en la Knéset, muchos están dispuestos a poner todos los palos en las ruedas que haga falta para evitar la consecución de ese objetivo.

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