Trump amenaza a Maduro: ya tiene «decidido» cómo intervenir en Venezuela
El despliegue militar de EEUU en el Caribe aumenta la presión sobre Maduro, que llegó a ofrecer petróleo para evitar una ofensiva

Donald Trump gesticula en el Despacho Oval de la Casa Blanca, ayer.
Vaya donde vaya, a Donald Trump le sigue un foco mediático. A bordo del Air Force One camino de un plácido fin de semana en su mansión de Florida, el presidente de Estados Unidos dijo a los periodistas que le acompañaban que tenía «decidido más o menos» cómo iba a ser la campaña militar contra el «narcoterrorismo» en el Caribe.
Dijo algo sin decir mucho. Pero su eco es enorme. «No puedo decirles cuál es la decisión pero hemos hecho grandes progresos sobre Venezuela en lo que respecta a impedir que las drogas invadan nuestro país», añadió dando una vuelta más de presión sobre el cuello del régimen chavista de Nicolás Maduro, a quien acusa de ser el líder del tráfico de las drogas que llegan a EE UU. Muchos analistas creen que Trump quiere un nuevo mandatario en Caracas más afín a sus intereses.
Frente a las costas venezolanas ya está el portaaviones más poderoso de Estados Unidos, el USS Gerald Ford, acompañado de una flota de guerra y 15.000 soldados. Un despliegue así parece excesivo para acabar con las narcolanchas —ya son 21 las embarcaciones destruidas y al menos 84 los tripulantes muertos-. Maduro teme una invasión inminente: «Paren la mano enloquecida de quien ordena bombardear, matar y llevar una guerra a Sudamérica y al Caribe», declaró en un discurso dirigido al pueblo norteamericano. El presidente venezolano ha puesto a sus tropas en estado de máxima alarma tras el anuncio por parte del jefe del Pentágono, Pete Hegseth, de que la misión en el Caribe ya tiene nombre: ‘Lanza del Sur’.
Con Trump revive la ‘diplomacia de los cañones’. El magnate neoyorquino luce músculo militar para intimidar a sus adversarios. A Maduro, en este caso. Hay otros países en la región, como México y Colombia, que son centros de producción y distribución de narcóticos. Pero Washington ha situado sus tropas frente a Venezuela. Hasta septiembre, la Guardia Costera se encargaba de las narcolanchas. Desde entonces, esa labor la hace el Pentágono, que ha ordenado el traslado —desde Oriente Medio al Caribe del USS Gerald Ford, una fortaleza flotante que lleva a bordo 5.000 militares y dispone de 75 aeronaves de vigilancia, ataque y apoyo, incluidos cazas F/A-18. Además, bombarderos B-52 y B-1, con una enorme capacidad de destrucción, han sobrevolado la zona.
El tablero bélico no se detiene. Washington ha anunciado nuevos ejercicios militares en el Caribe junto a tropas de Trinidad y Tobago, un país aliado. Cerca, las bases de Puerto Rico se preparan por si hay que intervenir en un conflicto. El secretario de Estado, Marco Rubio, no deja de repetir que «esta es una operación antidrogas». El despliegue del Pentágono le desmiente. «Definitivamente, se trata de una campaña de presión», sentencia en ‘The New York Times’ la general Laura J. Richardson, que hasta el año pasado estuvo al frente del Comando Sur del Pentágono.
Según este diario, Trump habla en público de la lucha contra el tráfico de drogas que envenena a los ciudadanos estadounidenses, pero en privado se centra más en el destino de Maduro y en el interés por el petróleo. Venezuela tiene unas reservas estimadas de 300.000 millones de barriles, las mayores del mundo. Maduro, al parecer, habría ofrecido a Washington algunos derechos sobre ese oro negro si no se desataba la ofensiva militar, pero Trump canceló las negociaciones. Según CBS News, durante los últimos días, el presidente de EE UU y sus asesores se han sentado para discutir las opciones de ataque: contra instalaciones del narcotráfico, tropas o incluso el círculo cercano de Maduro. Hasta ahora, la ofensiva sólo ha ido dirigida contra supuestas narcolanchas. Más 80 tripulantes han sido ejecutados sin juicio ni defensa.
Para actuar al margen de la ley, Trump se ampara en que son "terroristas" y no sólo delincuentes. Está en guerra contra ellos, incluido Maduro.