Un atentado terrorista en Sídney contra la comunidad judía deja al menos 12 muertos

Dos terroristas provocan el terror en la Playa Bondi durante el primer día de la Jacuná. Ahmed el Ahmed, el héroe que se enfrentó a uno de los terroristas

Secuencia de vídeo en la que se ve en acción a Ahmed el Ahmed, el héroe que se enfrentó a un terrorista

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Zigor Aldama
Madrid

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Eran las 18:30 horas y tanto la popular playa Bondi de Sídney como el pequeño parque Archer situado detrás del aparcamiento bullían de actividad. A quienes disfrutaban sobre la arena de las agradables temperaturas que preceden al verano del hemisferio sur se sumaban las familias judías que celebraban sobre el césped el primer día de los ocho que dura la festividad del Jacuná. En total, la policía calcula que en el lugar había un millar de personas cuando, sobre las 18:40, se produjeron los primeros disparos.

Dos hombres armados con escopetas comenzaron a apretar el gatillo de forma indiscriminada contra la multitud, entre la que cundió el pánico. Al menos 11 personas fueron asesinadas y 29 sufrieron heridas de diversa consideración. Es la peor masacre en el país oceánico desde 1996 y, según el último parte médico, varias de ellas permanecían anoche en estado crítico, incluido uno de los tiradores, razón por la que el número más trágico podría aumentar. Aún se desconocen las identidades de los fallecidos, pero las autoridades sí informaron de que en la lista se encuentra el otro atacante, así como un rabino nacido en Londres, Eli Schlanger, de 41 años de edad.

Testigos presenciales afirmaron haber escuchado en torno a 50 disparos, y vídeos en redes sociales muestran cómo la propia población atendió en primera instancia a numerosas personas heridas en el suelo. Un hombre que solo se identificó como B contó al ‘Sydney Morning Herald’ cómo, en medio de las carreras desesperadas de la gente, se encontró con dos niñas pequeñas, de cinco o seis años, que se escondían debajo de un coche y que le pedían ayuda para su madre. Al sacar a la mujer, se dio cuenta de que le habían disparado dos veces, en el cuello y en un brazo. «He metido los dedos en las heridas, profundas, y he estado 20 minutos haciendo presión hasta que han venido los médicos. La ambulancia ha llegado 45 minutos después. Ha sido como una zona de guerra», relató.

La policía se enfrentó a los atacantes cuando se parapetaron en un pequeño puente sobre el aparcamiento, entre la playa y la calle Cambpell Parade. Allí cayeron los dos tiradores, sobre los que solo ha trascendido de momento la identidad de uno de ellos. Se trata de Naveed Akram, un obrero de la construcción de 24 años. Según el director de los servicios de Inteligencia australianos, Mike Burgess, a uno de los terroristas se le seguía la pista, aunque no se esperaba «que supusiera una amenaza inmediata». Tras el último tiroteo, las unidades de desactivación de explosivos descubrieron varios artefactos caseros en el vehículo del criminal muerto. Y dos personas, un hombre y una mujer fueron detenidos en relación con el atentado. A las 20 horas, la policía decretó el fin de un suceso que ha golpeado con fuerza la psique australiana. «Cuando he escuchado los disparos los he descartado inmediatamente como tales, porque he pensado ‘esto no es América, aquí no pasan estas cosas’. Pero parece que sí pasan», comentó un joven a la televisión pública australiana.

Nada más conocer lo sucedido, el primer ministro, Anthony Albanese, aseguró que "las escenas en Bondi son impactantes y angustiosas". Posteriormente, ya de noche, calificó el acto de "antisemitismo salvaje" y no dudo en considerarlo terrorismo. "Este es un ataque dirigido contra los australianos judíos un día de alegría, una celebración de la fe. No hay lugar para este odio, la violencia y el terrorismo en nuestra nación, y los erradicaremos. En medio de este vil acto de violencia y odio surgirá un momento de unidad nacional", avanzó.

No en vano, todos los políticos australianos se manifestaron en líneas similares. El enviado especial australiano para combatir el antisemitismo, Jillian Segal, afirmó que el atentado "hace realidad los peores temores de la comunidad judía". La líder de la oposición, Sussan Ley, señaló que estaba consternada "por este acto de violencia que ha golpeado en el corazón de una icónica comunidad australiana".

Las condolencias llegaron también desde los principales líderes mundiales. El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, condenó el atentado y afirmó que se debe "combatir sin descanso el antisemitismo y el terrorismo", un discurso que hicieron propio, entre otros, el presidente francés, Emmanuel Macron, o la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.

Más crítica fue la respuesta desde Israel. Su presidente, Isaac Herzog, reiteró su "alerta una y otra vez al gobierno australiano para que actúe y luche contra la enorme ola de antisemitismo que asola la sociedad australiana". De momento, las autoridades mantienen el riesgo de atentados en 'probable'.

Ahmed el Ahmed, el héroe que se enfrentó a un terrorista 

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En medio del caos provocado por el tiroteo, un hombre se parapeta detrás de un coche antes de abalanzarse contra uno de los terroristas. Le aborda por detrás, forcejea, y le arrebata el arma de fuego para apuntarle con ella, pero no le dispara cuando se va alejando poco a poco, asombrado por la valentía del hombre. Todo queda grabado en un vídeo que ayer el primer ministro de la región de Nueva Gales del Sur, Chris Minns, calificó como "la escena más increíble que he visto en mi vida". Muchos concordaron en llamar héroe a un hombre que poco después dejó de ser anónimo: se trata de Ahmed el Ahmed, un frutero de 43 años, padre de dos hijos, que en la playa decidió actuar pese al riesgo que corría -materializado poco después en los dos disparos que recibió- y que, como alabó Minns, "seguramente ha salvado muchas vidas". Su primo, Mustafá, afirmó que había sido intervenido de urgencia en el hospital St.George. "Es un héroe al 100%", sentenció.