Diario de León

Los ucranianos entran en 2026 sin estar dispuestos a rendirse a Rusia

Los ciudadanos no están dispuestos a ceder «ni un milímetro de territorio» por la paz

FOTODELDÍA Vasyshcheve (Ucrania), 26/05/2025. Bomberos ucranianos trabajan en el lugar de un almacén dañado de una fábrica privada tras un ataque nocturno en Vasyshcheve, cerca de Járkov, Ucrania, este lunes. Según el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania, Rusia lanzó a primera hora del 26 de mayo otro ataque a gran escala con más de 300 drones en toda Ucrania, que destruyó e incendió un almacén en las afueras de Járkov. EFE/ Sergey Kozlov

FOTODELDÍA Vasyshcheve (Ucrania), 26/05/2025. Bomberos ucranianos trabajan en el lugar de un almacén dañado de una fábrica privada tras un ataque nocturno en Vasyshcheve, cerca de Járkov, Ucrania, este lunes. Según el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania, Rusia lanzó a primera hora del 26 de mayo otro ataque a gran escala con más de 300 drones en toda Ucrania, que destruyó e incendió un almacén en las afueras de Járkov. EFE/ Sergey KozlovEFE

Publicado por
Agencias
Leópolis

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Los ucranianos entran en 2026 sin estar dispuestos a ceder ante los ultimátums rusos, en medio de cortes masivos de electricidad y continuos ataques contra la población civil, al tiempo que las esperanzas de paz se ven contrarrestadas por el escepticismo sobre la disposición de Rusia a poner fin a la guerra. Una nevada ofreció un atisbo de un ambiente festivo a los ucranianos que celebraron Año Nuevo en la ciudad occidental ucraniana de Leópolis, donde un hombre en la veintena, con prótesis en lugar de ambas piernas y una gorra de estilo militar, permanecía silencioso al observar a su pareja dibujar un corazón en la nieve con una de sus muletas. Sin embargo, la pequeña multitud que se reunió en un pequeño mercado navideño contrastaba notablemente con los años anteriores a la guerra, cuando las calles se llenaban de miles de personas y se preparaban fuegos artificiales. En lugar de sonidos de pirotecnia, los ucranianos escucharon en Nochevieja y las primeras horas de Año Nuevo el fuerte zumbido de más de 200 drones rusos de largo alcance con los que Rusia atacó infraestructuras vitales en Volinia, Odesa, Kiev y otras zonas del país invadido. Mientras algunas familias veían en Nochevieja el discurso del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien reiteraba la voluntad de Ucrania de alcanzar la paz pero no a costa de la rendición, muchos ucranianos recibían en sus teléfonos avisos de nuevos cortes de electricidad, pues cada vez más elementos de la red eléctrica están afectados por los bombardeos rusos. En Nochevieja y el día de Año Nuevo, amigos y familiares se deseaban mutuamente que 2026 fuera mejor que el año anterior y que finalmente trajera la paz, pero sus pensamientos también se dirigían a sus seres queridos en la línea del frente. "Miles de nuestros muchachos pasaron el Año Nuevo en sus puestos, por nuestro bien", dijo Olena Sosna, residente de Járkov. El hijo de Sosna, Sviatoslav, lleva más de 100 días sin descanso en el frente, ya que los constantes ataques de Rusia han imposibilitado la evacuación y la rotación de los soldados. Junto con sus compañeros heridos, Sviatoslav ha estado bajo constantes ataques de drones y asaltos de infantería, mientras su madre observa con preocupación cómo la línea entre los ejércitos retrocede lentamente en el mapa del campo de batalla por la presión rusa. "Cada minuto quieren matarlos, volarlos por los aires, envenenarlos con gas, acabar con ellos y con todo lo que los rodea. Pero los chicos aguantan", señaló Sosna, que mostró un vídeo enviado por su hijo en el que se ven varias granadas rusas RG-Vo usadas. Esas armas contienen un gas que dificulta la respiración y provoca una fuerte irritación en los ojos, según Sviatoslav. La realidad sobre el terreno ofrece poco optimismo a los ucranianos, que ven cómo su presidente resiste la presión de Washington para que ceda territorios. «No quiero que todo haya sido en vano », dicen.

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