El hackeo USA a la petrolera estatal venezolana
La petrolera estatal venezolana perdió su sistema informático antes de la invasión de Trump. Todos sus archivos fueron borrados por un supuesto 'hackeo', según la versión de Delcy Rodríguez, y se esfumó el rastro del dinero

La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez.
Los buques de guerra norteamericanos ya estaban apostados en la costa venezolana y el presidente Donald Trump había ordenado el "bloqueo total" de la exportación de crudo de Petróleos de Venezuela (PDVSA) cuando, un lunes, los empleados de la empresa estatal encontraron que, al encender los ordenadores, la pantalla se quedaba en negro. "No había nada", asegura una fuente. El sistema informático no arrancaba y los técnicos no hallaban la manera de recuperar la información. La versión oficial de la industria que dirigía en ese momento Delcy Rodríguez, actual presidenta entronizada por Estados Unidos, comenzó a circular boca a oreja: un 'hackeo' había producido el fallo tecnológico. Aquello sucedió el 15 de diciembre, días antes de la fecha pautada -y luego postergada por el mal tiempo- para la operación militar que apresaría a Nicolás Maduro. Con los brazos cruzados, los rumores de los trabajadores comenzaron a apuntar a que el borrado había sido "a propósito" por órdenes de la dirección. Para entonces, como se sabría después, Rodríguez conocía los planes de Trump por haber negociado la "transición" desde octubre.
Unos días después del apagón digital les dijeron que no volvieran a las instalaciones de la empresa, que se quedaran en casa. Se adelantaban las vacaciones navideñas y les advertían de que el 5 de enero les dirían cuándo volver. La medida afectaba a todas las áreas, incluida finanzas, recursos humanos y operaciones, donde se lleva el registro de lo que se extrae, vende, embarca, cobra... El rastro del dinero se había esfumado. Sin embargo, el embarque de petróleo en los puertos y muelles seguía llenando las bodegas de la "flota fantasma", la de cargueros sin bandera que transporta la riqueza venezolana saltándose los controles. Los registros se hacían con "lápiz y papel", denunció el Sindicato Unitario de Trabajadores Petroleros, Gasíferos y Petroquímicos, a través de su secretario general Iván Freites. "Sistemas informáticos desconectados y registros borrados". Este reportaje contrasta con varias fuentes lo que ocurrió en esas fechas hasta ahora, siempre bajo anonimato. "La gente está aterrorizada, nadie va a declarar", advierte una de las fuentes. Esa palabra, "terror", la repiten varios. "No se confía en nadie". El lunes 5 de enero volvieron a sus puestos de trabajo, por guardias, en algunas dependencias. La caída informática continuaba.
Las hipótesis del borrado del nervio central tecnológico son varias, según las fuentes consultadas, aunque todas especulativas. Una, que la dirección actual quiso eliminar las pruebas del desvío de los ingresos de la petrolera, "sabiendo lo que venía". Dos, que toda la información había sido entregada a las autoridades de Estados Unidos, que bloquearon cualquier acceso que pudiera alterarlos. Tres, que quisieron ocultar el cargamento de la "flota fantasma" y dificultar la entrada de los nuevos gestores.
Después de la operación de Trump, el jefe de Seguridad de la petrolera, y por tanto el máximo responsable de salvaguardar a la industria de un 'hackeo', el general Gustavo González López, se ganó aún más la confianza de Delcy Rodríguez, que lo nombró su jefe de la Guardia de Honor Presidencial.
Inversión y reconstrucción
Con una industria en horas bajas, en la que la extracción de crudo es de unos pocos cientos de miles de barriles al día, la inversión que deben hacer las compañías privadas que lleguen de la mano de Trump se calcula en unos 100.000 millones de euros, de los que la mitad sería de capital y la otra se financiaría con el flujo de caja, según los analistas de Economía y Petróleo del Grupo de Boston. Eso para llegar a los 2,5 millones de barriles diarios dentro de unos siete años.
El otro gran problema que enfrentan es la generación de energía para activar todo el potencial de los pozos y las refinerías. "La producción petrolera está parada por la falta de inversión en mantenimiento y reestructuración, fundamentalmente para la generación eléctrica para la producción petrolera". También se debe aprobar una nueva 'ley de hidrocarburos' para legalizar el nuevo pacto con las firmas extranjeras. "Puede ser que llegue ya redactada desde Estados Unidos".
Las condiciones para que se instalen las trasnacionales pasan por garantizar la seguridad física de las instalaciones y los trabajadores y jurídica de las empresas, a las que se les tiene que garantizar las ganancias, sostiene la fuente. Siempre, recuerda el Departamento de Energía, "para beneficio de Estados Unidos, Venezuela y nuestros aliados", con los ingresos depositados "primero en cuentas controladas por Estados Unidos en bancos de renombre mundial". Mientras tanto, la memoria de la petrolera sigue perdida.