El mundo se queda sin acuerdos para evitar una nueva carrera nuclear
Expira el tratado New START entre EE UU y Rusia, pese a los llamamientos de la ONU y el Papa

En las últimas horas de vida del tratado New START — venció en la medianoche— , que había impedido el desencadenamiento de una nueva carrera nuclear, el mundo apeló sin éxito a la conciencia del presidente Donald Trump para que levantase el teléfono rojo y aceptase la propuesta de Moscú de prorrogar su extensión durante un año, pero el reloj avanzó inexorablemente hasta su expiración, al llegar la medianoche. "Por primera vez en más de medio siglo, nos enfrentamos a un mundo sin límites jurídicamente vinculantes sobre los arsenales nucleares estratégicos de la Federación de Rusia y los Estados Unidos de América, los dos Estados que poseen la abrumadora mayoría del arsenal nuclear mundial", denunció el secretario general de la ONU, António Guterres. Hasta el Papa León XIV hizo un llamamiento «urgente» para que el instrumento de paz y seguridad que ha guardado al mundo de la destrucción nuclear no fuese abandonado sin un seguimiento concreto y eficaz. «La situación actual exige hacer todo lo posible para evitar una nueva carrera armamentística que amenace aún más la paz entre las naciones", pidió el pontífice, que como estadounidense está familiarizado con el fantasma nuclear de la Guerra Fría. El mandatario norteamericano ya había recibido en octubre la súplica de una docena de legisladores de su propio partido y, aunque entonces parecía dispuesto a aceptar una prórroga, para enero había perdido interés. «Si vence, pues que venza. Haremos otro mejor", resolvió. Firmado por Nixon y Brezhnez, era el último de una larga sucesión de acuerdos entre Estados Unidos y Rusia para la reducción de armas nucleares, iniciada con el SALT I en 1972, firmado por el presidente estadounidense Richard Nixon y el líder soviético Leonid Brezhnev, en lo que fue el primer intento de limitar sus arsenales. Quizás a Trump le molestaba seguir la estela de un tratado firmado por Barack Obama en 2010 cuando era presidente, donde se establecían límites jurídicamente vinculantes a los arsenales nucleares estratégicos de ambas potencias. Con él se fijaba un máximo de 1.550 ojivas nucleares desplegadas y 700 misiles balísticos intercontinentales, misiles lanzados desde submarinos y bombarderos estratégicos.