Diario de León

Todo sobre el caso Jeffrey Epstein: quién es, de qué se le acusa y quién más está implicado

Bajo la superficie de cenas elegantes y vuelos en su avión privado, el apodado Lolita Express, Epstein operaba una red sistemática de tráfico y abuso sexual de menores.

El financiero Jeffrey Epstein aparece en una fotografía tomada para el registro de delincuentes sexuales de la División de Servicios de Justicia Criminal del Estado de Nueva York, 28 de marzo de 2017.

El financiero Jeffrey Epstein aparece en una fotografía tomada para el registro de delincuentes sexuales de la División de Servicios de Justicia Criminal del Estado de Nueva York, 28 de marzo de 2017.

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Jeffrey Epstein comenzó su trayectoria no en las altas finanzas, sino en las aulas. A mediados de los años setenta, a pesar de no haber completado su título universitario, consiguió un puesto como profesor de matemáticas y física en la prestigiosa Dalton School de Manhattan. Fue allí donde llamó la atención de Alan Greenberg, un alto ejecutivo de Bear Stearns, quien vio en la agudeza numérica de Epstein un talento desperdiciado en la enseñanza. Su transición al mundo de Wall Street fue meteórica; en pocos años pasó de ser un asistente a un socio limitado, especializándose en estrategias fiscales para clientes de gran patrimonio. Tras abandonar la firma, fundó J. Epstein & Co., una entidad que supuestamente solo gestionaba fortunas de más de mil millones de dólares, aunque su único cliente conocido y confirmado durante mucho tiempo fue el magnate del retail Leslie Wexner, dueño de marcas como Victoria’s Secret.

La construcción de una red de influencia global

A medida que su fortuna crecía de manera opaca, Epstein se dedicó a cultivar un círculo social que desafiaba cualquier lógica de exclusividad. Utilizaba su inmensa riqueza para financiar investigaciones científicas de vanguardia y realizar donaciones a universidades como Harvard y el MIT, posicionándose como un filántropo de la ciencia. Esta fachada de intelectualidad y éxito financiero le permitió codearse con figuras del más alto nivel político, social y cultural. Su "Libro Negro" de contactos, que se haría famoso tras su muerte, contenía nombres de presidentes, príncipes, premios Nobel y estrellas de Hollywood. Se presentaba a sí mismo como un mediador de poder, alguien que podía conectar a las mentes más brillantes con los recursos más vastos, utilizando sus propiedades de lujo en Nueva York, París y su isla privada en las Islas Vírgenes Estadounidenses, Little St. James, como escenarios para estas interacciones.

El sistema de depredación y la primera caída

Bajo la superficie de cenas elegantes y vuelos en su avión privado, el apodado Lolita Express, Epstein operaba una red sistemática de tráfico y abuso sexual de menores. Según las investigaciones y los testimonios de las víctimas, el esquema solía comenzar con la búsqueda de mujeres jóvenes, a menudo en situaciones vulnerables, a quienes se les pagaba por realizar masajes que rápidamente derivaban en abusos. Estas jóvenes eran coaccionadas para reclutar a otras, creando una estructura piramidal de explotación. El primer gran revés para Epstein llegó en 2008 en Florida, cuando una investigación estatal amenazó con hundirlo. Sin embargo, logró negociar un acuerdo de culpabilidad extremadamente inusual y controvertido, que le permitió cumplir apenas 13 meses en una prisión del condado con permisos diarios para ir a trabajar a su oficina, evitando así cargos federales mucho más graves en ese momento.

El arresto definitivo y el final en la celda

La impunidad de Epstein se resquebrajó definitivamente en julio de 2019, cuando fue arrestado por el FBI en el aeropuerto de Teterboro tras regresar de Francia. Esta vez, los fiscales de Nueva York presentaron cargos federales por tráfico sexual de menores, basándose en nuevas pruebas y un clima social transformado por el movimiento MeToo que dio voz a sus víctimas. El mundo observaba con expectación lo que prometía ser el juicio del siglo, capaz de desvelar los secretos de la élite global. No obstante, el 10 de agosto de 2019, Epstein fue hallado muerto en su celda del Centro Correccional Metropolitano de Manhattan. Aunque la autopsia oficial dictaminó suicidio por ahorcamiento, las irregularidades de esa noche, incluyendo cámaras que no funcionaban y guardias que se quedaron dormidos, alimentaron un sinfín de teorías de conspiración sobre si su muerte fue permitida o provocada para proteger a figuras poderosas.

Cómplices y nombres bajo la lupa

La figura central en la logística del horror de Epstein fue Ghislaine Maxwell, hija del magnate de los medios Robert Maxwell. Ghislaine fue señalada por numerosas víctimas como la principal reclutadora y facilitadora de los abusos, siendo finalmente condenada en 2021 a 20 años de prisión por tráfico sexual de menores. Más allá de Maxwell, la sombra de la implicación se extendió hacia figuras como el Príncipe Andrés de Inglaterra, quien se vio obligado a retirarse de la vida pública tras una desastrosa entrevista y una demanda civil interpuesta por Virginia Giuffre, una de las víctimas más visibles de la red. Otros nombres que han aparecido de forma recurrente en documentos judiciales y registros de vuelo incluyen al expresidente Bill Clinton y al magnate Donald Trump, aunque ambos han negado conocer las actividades criminales de Epstein. La publicación de documentos desclasificados en años recientes ha seguido arrojando nombres de científicos, políticos y empresarios que frecuentaron sus propiedades, manteniendo abierta la herida de un caso que parece no tener un fondo definitivo.

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