Trump advierte de una inminente «gran ola» de ataques: «Los destrozaremos»
Washington estudia desplegar tropas terrestres para frenar la guerra desatada con Irán

Dos iraníes pasan delante de un edificio bombardeado.
El tercer día de guerra contra Irán se ha despertado este lunes con presagios muy pesimistas. El conflicto entre la república islámica y la coalición conformada entre Estados Unidos e Israel se ha disparado en todos los frentes. No hay lugar donde nadie permanezca a salvo. El Ejército hebreo ha dirigido este lunes por la mañana su maquinaria bélica contra Líbano para mermar la capacidad agresora de Hezbolá y por la tarde ha desatado una nueva oleada. Mientras, Teherán mantiene una jornada más una ofensiva general contra todos los intereses militares occidentales en el Golfo. El Pentágono ve cada vez más cerca, en este magma bélico, el momento de cruzar a una segunda etapa y sopesa enviar tropas terrestres a la república islámica. Así lo ha sugerido el secretario de la Guerra, Pete Hegseth, en una declaración en la que ha obviado fijar cualquier detalle bajo el argumento de que confirmar el despliegue u ofrecer una fecha sobre la operación solo serviría para suministrar información a Teherán. «Cuatro semanas, dos semanas, seis semanas, podría avanzar, podría retroceder», ha dicho Hegseth en referencia a la hipotética duración de una guerra en la que han sido destruidos hasta este momento 2.000 objetivos. El secretario ha añadido que el presidente, Donald Trump, tendrá plenas libertades para tomar decisiones sobre la intervención estadounidense que, en cualquier caso, ha garantizado que será más rápida que otras guerras en las que se ha visto inmerso el país, en velada alusión a Afganistán.
Eufórico, Trump se ha sumado al carrusel de los anuncios para vaticinar que muy pronto habrá una escalada de los combates en Irán. «Ni siquiera hemos empezado a golpearlos con fuerza. La gran ola ni siquiera ha llegado. La grande está a punto de llegar», ha declarado en una entrevista en la cadena CBS donde ha recomendado a los ciudadanos persas que permanezcan en sus casas porque «no va a ser seguro estar fuera». «Los estamos destrozando», ha añadido para referirse al medio centenar de altos jerarcas políticos y militares a quienes el Ejército norteamericano ha abatido en diferentes operaciones. Un día después de que produjeran las primeras tres bajas mortales militares en las tropas estadounidenses, el presidente aseguró disponer del «mejor Ejército del mundo».
Las tropas hebreas, por su parte, muestran una enorme actividad. A la ofensiva en suelo libanés de la mañana, se suma una segunda esta tarde, cuyo objetivo son las instalaciones de Hezbolá en docenas de aldeas en el sur y el este del país, así como en la propia capital, Beirut. La aviación israelí también se concentra en un tercer frente, en este caso en Teherán, que desde el mediodía registra múltiples explosiones, posiblemente a la caza de los cargos políticos y de la Guardia Revolucionaria que han sobrevivido a los dos primeros días de guerra. Pero Irán todavía es un enemigo peligroso para Israel. Así, este lunes un misil ha destruido un café en el centro de Tel Aviv, otro proyectil ha causado 19 heridos en Beersheba y los persas afirman que se han acercado peligrosamente al complejo de Benjamín Netanyahu, cuya oficina ha negado posteriormente este «rumor».