Diario de León

EEUU arma a los kurdos para la invasión terrestre contra Irán

Los grupos firmantes creen que abre la puerta a la unidad nacional kurda en el kurdistán iraní

Imagen de los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Teherán.

Imagen de los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Teherán.EFE

Publicado por
Agencias
Madrid

Creado:

Actualizado:

Los principales grupos kurdos en Irán, unificados por primera vez, preparan sus fuerzas en el noroeste del país de la República Islámica mientras EE.UU. e Israel lanzan sus ataques contra Teherán, aunque su implicación en una operación terrestre requeriría resolver varias cuestiones antes. La polémica ha reavivado preguntas sobre quiénes son las facciones kurdas en Irán y cuál sería su papel en el conflicto, ya que el pasado 22 de febrero, justo una semana antes de la guerra, sus cinco principales facciones político-militares, que exigen derechos culturales, políticos, y socioeconómicos, unificaron sus fuerzas.

Unificación de kurdos en Irán

En Irán viven más de 10 millones de kurdos (hasta un 15 % de su población), concentrados principalmente en las provincias de Kurdistán, Azerbaiyán Occidental y kermanshah, y cuyas organizaciones políticas denuncian una represión sistemática desde 1979, que incluye la marginación de su lengua y cultura. El histórico pacto que llevó a la creación de la Alianza de las Fuerzas Políticas del Kurdistán en Irán (AFPKI), se firmó, con la presencia de líderes de cinco formaciones políticas: el Partido Democrático del Kurdistán en Irán (PDKI), el Partido de la Vida Libre del Kurdistán (PJAK), el Partido de la Libertad del Kurdistán (PAK), el Partido Komala y el Partido Jabat. La mayoría de estos grupos cuentan con brazos armados propios: las Peshmergas del PDKI, las Fuerzas del Kurdistán Oriental de Komala y las unidades militares de PJAK, las más organizadas en este momento.

Marxistas, democráticos e islamistas

El PDKI, fundado en 1945, es la histórica fuerza opositora kurda contra Teherán (vinculado con el PDK que gobierna en el Kurdistán iraquí) y tiene una larga tradición de resistencia armada desde los años 60 contra el Sha y la República Islámica, aunque no sigue actualmente con el mismo peso militar. Otros grupos clave incluyen el PJAK (2004, rama iraní del PKK turco), con ideología marxista-libertaria y base en las montañas de Qandil (frontera entre Irak e Irán) y el Partido Komala (2000, vinculado con el partido UPK, la segunda fuerza política en el Kurdistán iraquí), marxista y escindido del PDKI, opera desde Irak con su ala militar. A estos tres grupos, se añaden el Partido Jabat (1980), que combina nacionalismo con islamismo, y el PAK (1991), con énfasis en derechos humanos y federalismo.

Posible guerra terrestre

Fuentes de los grupos firmantes describen el acuerdo como un «punto de inflexión» que abre la puerta a la unidad nacional kurda en ‘Rojhilatê’ (el kurdistán de Irán) y marca un nuevo capítulo en la lucha por la autonomía en la región, aprovechando el caos en Teherán tras los ataques estadounidenses e israelíes. Sin embargo, la participación en una guerra terrestre requiere satisfacer tres demandas: completar la preparación militar, obtener garantías estadounidenses de que el objetivo de la guerra actual es derrocar al régimen iraní, y también garantías sobre la salvaguarda de los derechos kurdos en la formación del nuevo régimen.

Contexto regional favorable

El estallido de la guerra se produce en un contexto de retirada del PKK de Turquía y el norte de Siria, tras el compromiso de los kurdos sirios con un proceso de integración en las instituciones estatales sirias, lo que permitiría al partido volcar todo su peso en el conflicto iraní. En octubre, en el contexto del proceso de reconciliación entre el Estado turco y el PKK, que llevó a esta organización a depositar sus armas en Turquía, Zubeyir Aydar dirigente del ala política, afirmó que su facción en Irán no hará lo mismo hasta garantizar los derechos del pueblo kurdo.

La participación requiere garantías sobre la salvaguarda de los derechos kurdos en la formación del nuevo régimen

Europa, dividida, oscila entre implicarse o no

Los ministros europeos reafirmaron su compromiso con el diálogo y la diplomacia para resolver esta crisis, que amenaza asimismo la economía mundial, y reconocieron el derecho de los países del Golfo «a defenderse» de Teherán. Asimismo, acordaron «aumentar los esfuerzos diplomáticos para lograr una solución duradera que evite que Irán se haga con el arma nuclear y acabar con la producción de misiles balísticos». Pero la unidad europea se tambalea a medida que el conflicto gana fuerza. Francia y Reino Unido (además de permitir a EE UU usar las bases que tiene en su territorio) han desplegado fuerzas militares en Oriente Próximo y han movilizado cazas, buques sistemas antiaéreos. Alemania se mantiene en una zona gris, permitiendo a Washington usar su base de Ramstein. Berlín asegura que protegerá a sus tropas en el Golfo, pero descarta participar en el conflicto bélico. Países Bajos se plantea enviar tropas a la región, una postura que choca con la de España, que se niega a que EE UU use sus bases en territorio español. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, volvió a defender este jueves el ataque de EE UU e Israel contra Teherán. «Sabemos que Irán estaba a punto de hacerse con capacidad nuclear y de misiles», lo que «supondría una amenaza existencial para Europa». En una entrevista a la Agencia ‘Reuters’ el político neerlandés aseguró que el apoyo de los aliados a la operación militar es «generalizado». Pero las críticas han aflorado en las capitales europeas. La primera ministra italiana, la ultraderechista Giorgia Meloni, se pronunció abiertamente sobre el papel de Italia en el conflicto. «No estamos en guerra y no queremos entrar en guerra», dijo en una entrevista a una emisora italiana y aseguró que si Washington pide el uso de sus bases militares solo se permitirá un uso logístico, no para acciones de guerra. Además de los posibles tirones de orejas de Trump, Europa también teme represalias.
tracking