Diario de León

La capitulación de Trump con los ayatolás enfurece a sus bases y al Congreso

La Casa Blanca se moviliza para defender que el acuerdo no beneficia a Irán

Trump ayer, en la cumbre del G-7 celebrada en Evián, Francia.

Trump ayer, en la cumbre del G-7 celebrada en Evián, Francia.YOAN VALAT

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Agencias
Washington

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El insólito acuerdo de Donald Trump con Irán ha provocado una rara coincidencia entre republicanos y demócratas en Washington. Legisladores de ambos partidos han exigido en las últimas horas que cualquier pacto definitivo pase por el Congreso y pueda ser sometido a votación, mientras denuncian que ni siquiera han tenido acceso al memorando aceptado por el inquilino de la Casa Blanca. El líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, admite que su grupo sigue «a oscuras» sobre el contenido del documento, y líderes demócratas critican que la Administración apenas haya consultado al Capitolio durante toda la guerra, iniciada el 28 de febrero. Las críticas más duras han llegado, inesperadamente, desde figuras republicanas que normalmente son poco críticas con el presidente. El senador republicano por Luisiana, Bill Cassidy, calificó el acuerdo de «tremendo error de política exterior» y advirtió de que, tal y como se conoce hasta ahora, «Irán termina más fuerte» mientras los aliados de EE UU en la región «terminan más débiles». También sostuvo que Teherán habría aprendido que, amenazando el estrecho de Ormuz, puede «hacer que el mundo occidental baile a su son». Las reservas se extienden por el Senado republicano. La senadora Joni Ernst ha afirmado que «un acuerdo de esta magnitud merece un análisis exhaustivo», mientras que su compañero de bancada Lindsey Graham, aunque considera positivo el marco inicial, admite que su gran duda es si Irán renunciará realmente a sus ambiciones nucleares y al apoyo a sus milicias aliadas. Al otro lado del pasillo, los demócratas también muestran un profundo recelo, aunque centrado sobre todo en la falta de transparencia. El senador Chris Coons ha denunciado que la Administración «no informó ni consultó al Congreso prácticamente en ningún momento de esta guerra», mientras que Chris Murphy ha resumido la frustración en una frase: «El presidente lleva dos meses hablando de un acuerdo y seguimos sin haber visto nada». Con las críticas creciendo en el Capitolio y entre sectores conservadores, la Casa Blanca se movilizó este martes para tratar de fijar su versión del acuerdo. En una larga llamada con periodistas, altos funcionarios de la Administración leyeron uno por uno los catorce puntos del memorando. El objetivo era desmentir que Washington haya cedido ante Teherán y presentar el texto como un marco de negociación, no como un acuerdo definitivo. Los responsables estadounidenses insistieron en varios mensajes. Aseguraron que EE UU no ha prometido aportar dinero para la reconstrucción de Irán, sino únicamente permitir inversiones de terceros países si Teherán cumple sus compromisos; que el levantamiento de las sanciones está vinculado al desmantelamiento verificable de aspectos clave del programa nuclear; y que el acceso del régimen a fondos congelados solo se produciría de manera gradual y condicionado a lo que describieron repetidamente como «buen comportamiento». También recalcaron que Washington no se hace ilusiones sobre las intenciones iraníes. Subrayaron que parten de la premisa de que Teherán puede mentir, ocultar información o incumplir lo pactado y que, por ello, cualquier acuerdo final deberá apoyarse en inspecciones, mecanismos de verificación y capacidad de supervisión permanente. El mensaje de esas fuentes fue que la Administración está dispuesta a intentar una salida negociada, pero mantiene intactas todas las herramientas de presión económica y militar si el régimen no cumple. Las crecientes críticas al acuerdo con Irán se han visto agravadas por otro factor especialmente sensible para los republicanos: la dureza inédita de Trump hacia Netanyahu y su insistencia en que Israel actúe con más contención en Líbano para no poner en peligro las negociaciones con Teherán. El presidente llegó a decir que, sin él, no habría Israel.

España aumenta su presencia militar en la OTAN

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha anunciado que España incrementará su participación en el Modelo de Fuerzas de la OTAN ante el reajuste militar anunciado por Estados Unidos, que reducirá su presencia en Europa para centrarse en el Indo-Pacífico, una decisión que está obligando a los aliados europeos a asumir un mayor responsabilidad en su propia defensa convencional.
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