Diario de León

Venezuela se debate entre esperar un milagro y las críticas a Delcy

Las deficiencias en las labores de rescate sacuden la legitimidad del régimen chavista.Los reproches que se extienden por el país contrastan con el acercamiento que el sismo ha facilitado con EE UU

Labores de búsqueda de supervivientes y víctimas en una zona afectada por el terremoto en La Guaira.

Labores de búsqueda de supervivientes y víctimas en una zona afectada por el terremoto en La Guaira.Ronald Peña R

Publicado por
Zigor Aldama
Madrid

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Son imágenes aterradoras. Un joven atrapado entre los escombros de un edificio de La Guaira se graba con el móvil para lanzar una petición de socorro a través de Instagram. Casi inmovilizado por completo, logra girar el teléfono para mostrar el rostro de una niña a la que solo se le ve la cabeza. El resto del cuerpo está cubierto por ladrillos y trozos de hormigón armado, pero está viva. A sus pies hay otra cabeza, tapada por una melena negra, inmóvil; y al fondo, borroso, en un hueco oscuro se atisba un cuerpo encorvado, también aparentemente inerte: «Ayuda, estoy en el edificio Mediterráneo», indica, ofreciendo una dirección en la localidad de Tanaguarena. «Estoy en el sótano, tengo una costilla rota. No pido que me saquen a mí, solo quiero que saquen a mi hermana, de 7 años de edad, y a mi abuela, con 73. Ayúdenlas a ellas. Hay 3 pisos encima de nosotros», suplica.

Las redes sociales se han llenado desde el miércoles de vídeos similares, la mayoría grabados por allegados y vecinos que han encontrado a gente con vida y que reclaman la ayuda de los equipos de rescate. Muchas veces no llegan a tiempo. Es el caso de María, una vecina a la que grabaron igualmente atrapada en su vivienda. Los rescatadores finalmente llegaron hasta ella, casi 48 horas después del doblete sísmico, y trataron de animarla con palabras de aliento mientras se abrían camino para extraerla. Poco después de darles las gracias y de despedirse con un «creer en dios primero que nada», falleció.

«Ahí hay una mujer que lleva esperando a que la rescaten ya más de dos días y no viene nadie. Aún está viva, pero dios sabe cuánto resistirá», grita un usuario de X mientras graba el cuerpo de una mujer que asoma por lo poco que queda de una fachada semiderruida, a varios pisos del suelo. «¡Esto es lo que podemos esperar de nuestros gobernantes! ¡Son peores que el terremoto!», critica. No es el único que señala con dedo acusador al Ejecutivo de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, que accedió al poder de Venezuela sin votación alguna de por medio pocos días después de la abducción de Nicolás Maduro en Caracas, el pasado 3 de enero.

De hecho, el viernes por la tarde los vecinos del Edificio Petunia, un bloque de 22 alturas desmoronado en la capital, abuchearon a la política chavista cuando visitó el lugar para supervisar las tareas de rescate. «Ya está bien de hacer campaña política en una tragedia como la que estamos viviendo», le gritaron detrás de la zona acordonada. «El gobierno no está haciendo nada por el pueblo», añadieron, subrayando una idea cada vez más extendida que puede dinamitar lo poco que queda de la legitimidad de un régimen al que se critica por las restricciones que impone a quienes tratan de echar una mano y la laxitud con los saqueadores, a veces uniformados, que han vaciado comercios e incluso viviendas.

«Casi estamos mendigando que nos dejen ayudar», se lamentaba un joven de 19 años, Carlos Bengoechea, en declaraciones al diario ‘El Nacional’. «Allá adentro hay personas que no están haciendo nada, algunos incluso están comiendo, y a nosotros, que estamos aquí listos, no nos dan el acceso», denunciaba ante la imposibilidad de acceder a uno de las zonas afectadas en Caracas. Las autoridades explican que solo se permite colaborar a quienes cuentan con el equipo de protección adecuado, y que carecen de «cascos, guantes y herramientas» para todo el que se acerca con buena intención. Incluso bomberos de Colombia denunciaron que fueron retenidos por trabas burocráticas durante cuatro horas.

El presidente de la Asamblea Nacional y hermano de Delcy, Jorge Rodríguez, pidió a la población que no viaje a La Guaira para «evitar el colapso de las vías logísticas». Pero muchos se preguntan si los líderes están haciendo lo suficiente por la vida de quienes aún esperan a ser rescatados. Sin duda, la gestión de esta catástrofe, que ha desgarrado las costuras de unos servicios públicos al límite y que ha sido criticada también por su opacidad y la demora en ofrecer datos mínimamente creíbles, será una prueba de fuego para el gobierno, que ya se ha visto incapaz de reflotar la economía y al que incluso algunos chavistas achacan haber perdido la dignidad frente a Estados Unidos. «Nos hemos convertido en un protectorado», comenta uno de ellos.

La tragedia parece estar facilitando estrechar las relaciones con la superpotencia americana, que fue de las primeras en responder a la petición de ayuda internacional y que está realizando un amplio despliegue sobre el terreno. No obstante, en este escenario de creciente entendimiento ha reaparecido la incómoda figura de María Corina Machado, líder de la oposición y Premio Nobel de la Paz. Irrumpió en escena el viernes en las redes sociales para exigir «la liberación de todos los presos políticos», y ayer se supo que está presionando a diferentes estamentos del poder estadounidense para que faciliten su regreso a Venezuela, algo que no convence en la Casa Blanca ahora que su inquilino es denominado como «nuevo amigo» por Rodríguez.

«Apoyamos su regreso a Venezuela, pero ¿tiene que ser justo después de una catástrofe humanitaria en la que el número de muertos sigue aumentando?», dijo un funcionario anónimo de EE UU. Para Machado el terremoto puede suponer una oportunidad única para erigirse en una alternativa real al régimen, pero cada vez es más evidente que Trump está cómodo con Delcy.

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