Trump amenaza con bombardear redes civiles si Irán no negocia
El reciente cruce de ataques eleva el riesgo de una guerra abierta en la región y a Ormuz en el centro

Buques estadounidenses desplegados tras reanudar el bloqueo naval en Ormuz.
EE UU ha reimpuesto el bloqueo naval sobre los puertos iraníes y ha intensificado su campaña de bombardeos contra la república islámica, en una nueva escalada que amenaza con devolver a Oriente Medio a una guerra abierta y que sitúa el estrecho de Ormuz en el centro del enfrentamiento. Las fuerzas estadounidenses atacaron durante la madrugada del miércoles decenas de objetivos en territorio persa y continuaron con la ofensiva a plena luz del día, lo que refleja el aumento del ritmo de las operaciones.
Según especificó el Mando Central de Estados Unidos, los ataques se prolongaron durante siete horas y alcanzaron instalaciones militares, defensas aéreas y posiciones de misiles. Las autoridades persas aseguraron que causaron al menos siete muertos y más de 260 heridos.
Entre los objetivos estuvo un cuartel de la 388 Brigada de Infantería Mecanizada, en la provincia de Sistán y Baluchistán, contra el que fueron enviados al menos trece misiles. Los fallecidos eran soldados, según dijo después la televisión estatal iraní. Teherán eleva a más de treinta el número de fallecidos durante los últimos días y su ejército prometió una «respuesta decisiva» contra lo que calificó de «agresión del enemigo estadounidense».
El inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, advirtió el martes por la noche de que los bombardeos continuarán durante al menos otros dos días, a pesar de que no renuncia al diálogo, y amenazó con ampliar la lista de objetivos a infraestructuras esenciales, incluidos puentes y centrales eléctricas, si Irán no regresa a la mesa de negociaciones. «Más vale que lleguen a un acuerdo o no les va a quedar nada», dijo en una entrevista por teléfono con la cadena Fox News.
La amenaza supone un nuevo salto en la campaña militar norteamericana. EE UU ya ha atacado al menos un viaducto, pero hasta ahora ha concentrado la mayor parte de sus operaciones en instalaciones militares, sistemas de defensa aérea, plataformas de lanzamiento, bases navales y posiciones de la Guardia Revolucionaria.
La guerra vuelve a girar alrededor del estrecho de Ormuz, por donde en tiempos de paz circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural comercializados en todo el mundo. Irán cerró el paso marítimo después del inicio de la ofensiva estadounidense e israelí, el pasado 28 de febrero, lo que disparó los precios del crudo, los fertilizantes y numerosos productos básicos.
Tras reimplantar el bloqueo, el Mando Central aseguró que había obligado a cambiar de rumbo a dos buques mercantes que intentaban acceder a los puertos persas. El ejército estadounidense afirmó que permanece preparado para garantizar el «cumplimiento total» de la medida.
El nuevo bloqueo termina de deshacer el acuerdo provisional firmado el mes pasado
Uno de los principales objetivos de los ataques fue la isla de Gran Tunb, considerada una posición estratégica para el control del estrecho. El Mando Central informó de que había bombardeado allí instalaciones de defensa y emplazamientos de misiles persas. Irán ocupa este islote desde 1971, así como los de Pequeña Tunb y Abu Musa, todos reclamados por Emiratos Árabes Unidos.
Algunos analistas militares consideran que tenerla bajo su poder permitiría a EE UU reforzar considerablemente su dominio sobre la navegación en Ormuz, aunque una ocupación directa exigiría una operación de mucha mayor envergadura. Varias bases estadounidenses fueron atacadas por Irán.