La «ventana de vida» se hace más estrecha 72 horas después
El terremoto ha expuesto las carencias históricas de Chocó, una de las zonas más pobres

Muchos edificios han quedado en ruinas tras el terremoto.
Las primeras 72 horas después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia se cumplieron este jueves, con equipos de rescate trabajando sin parar sobre edificaciones colapsadas, mientras la posibilidad de encontrar sobrevivientes se hace cada vez más estrecha. El terremoto ocurrió a las 07.34 hora local (12:34 GMT) del lunes 10 de agosto y tuvo como epicentro la localidad de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, en la región del Pacífico, a una profundidad de 103 kilómetros.
El Gobierno indicó el miércoles que el terremoto deja hasta el momento 265 personas muertas, 3.494 heridas y 496 desaparecidas. Asimismo, las autoridades registran la destrucción de 11.347 viviendas, daños en otras 53.526 casas y el colapso de 140 edificios. Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), la emergencia afecta a 24.324 familias y a 403 municipios de 14 de los 32 departamentos del país.
En Cali, capital del departamento de Valle del Cauca (suroeste), las comunas 17 y 19 se encuentran entre las zonas más afectadas. Recorrer la tradicional Calle Quinta, inmortalizada en canciones del Grupo Niche, es encontrarse con un panorama desolador por la cantidad de edificios agrietados, estructuras con graves daños y otras que quedaron completamente destruidas. "Desde el primer momento no hemos parado, hemos desplegado toda nuestra fuerza institucional para atender la emergencia y recibido la solidaridad de los caleños", afirmó el alcalde de Cali, Alejandro Eder.
En esta ciudad ya se confirman 96 muertos, 88 personas rescatadas, 111 desaparecidas y 1.224 heridas. Además, 80 edificaciones han colapsado parcial o totalmente y otras 832 sufrieron graves daños estructurales. En los lugares donde todavía existen indicios de vida, los equipos especializados mantienen las labores de búsqueda con periodos de absoluto silencio para intentar detectar golpes, gritos o cualquier otro ruido que salga de los escombros.
En otros 20 puntos de la ciudad ya han sido descartada la supervivencia de personas y las autoridades se preparan para iniciar las labores de remoción de escombros pasadas las 72 horas iniciales, conocidas como «ventana de vida", tras las cuales las posibilidades de rescatar gente viva se desvanecen. La situación se ha vuelto especialmente compleja en algunos de los lugares donde los edificios quedaron reducidos a montañas de escombros, pues ya se siente el olor a descomposición de cuerpos atrapados bajo las ruinas.
Durante la noche del miércoles y la madrugada del jueves, más de 1.000 soldados de la Tercera Brigada del Ejército Nacional permanecieron desplegados en más de 40 puntos de Cali para apoyar a las comunidades afectadas por la emergencia. Las labores de búsqueda también cuentan con el apoyo internacional. A Cali llegó ayer la brigada Los Topos Azteca, un grupo de rescatistas mexicanos que se incorporó a las operaciones tras concluir una misión en Venezuela tras el doble terremoto del 24 de junio en La Guaira.
Los rescatistas utilizan equipos capaces de detectar posibles señales bajo las estructuras mediante ondas electromagnéticas y mecánicas o acústicas, y además hacen búsquedas físicas en las zonas más profundas de los edificios destruidos. La solidaridad de países se ha hecho sentir por parte de muchos países.