F-18 españoles derriban un dron de combate en Rumanía
Lo persiguieron en una madrugada de intensos ataques aéreos entre Ucrania y Rusia

Los cazas españoles que participaron en la operación están bajo mandato de la Otan.
Un caza español F-18 ha abatido ayer domingo un dron de combate que había penetrado en el espacio aéreo de Rumanía. La operación se ha desarrollado después de que el artilugio fuera detectado por fuerzas militares sobre las cinco menos cuarto de la madrugada y se activarán las defensas de la OTAN.
De inmediato, dos aeronaves han despegado en busca del avión no tripulado al que una de ellas ha interceptado y derribado a las 5.01 horas entre las localidades de Baleni y Cudalbi, en la demarcación de Galati, sin que se produjeran daños humanos ni materiales.
El Gobierno rumano trata de identificar ahora el origen del dron, aunque todo hace pensar que se trata de una consecuencia de la guerra entre Ucrania y Rusia, que hoy ha sido especialmente intensa, con un cruce de un millar de drones y misiles en una noche de auténtico fuego aéreo.
El artilugio volaba a apenas veinte kilómetros de la frontera con Ucrania y Moldavia y los investigadores creen que se desvió de su rumbo original, bien de modo accidental o debido a una interferencia electromagnética que inutilizó su sistema de guiado.
Por desgracia, no es algo inédito para la población rumana. A finales de julio, F-16 de las fuerzas aéreas locales derribaron en sucesivos operativos con misiles tres drones que amenazaban sus cielos y en la propia Galati cayeron el pasado mayo los restos de otro aparato sobre una vivienda rural.
Una sección de la cola del avión no tripulado, que fue identificado como de fabricación rusa, quedó incrustada en el tejado. Desde que los dos países enfrentados han declarado la guerra aérea, Rumanía ha sufrido decenas de alertas.
El ministro de Defensa, Radu-Dinel Mirua, ha felicitado la intervención de los dos pilotos españoles y de los militares del centro de mando de Bucarest por su «respuesta rápida» y la «solidaridad aliada» que la operación representa para los países de la Alianza frente a Rusia. «Estas son las garantías concretas de nuestra seguridad», ha añadido Mirua, tras recordar que Rumanía se encuentra «en primera línea de defensa de la Unión Europa». El país comparte 614 kilómetros de frontera con Ucrania.
La Otan ha confirmado que se ha «movilizado un caza F-18 español y que este ha derribado un dron», según ha especificado su portavoz, Allison Hart. Los expertos del centro de mando, donde hay incrustados técnicos españoles, observaron en las pantallas de radar la entrada de un avión no tripulado.
De inmediato se activó la alarma para los pilotos de los F-18, quienes poco después recibieron la orden de despegue. Uno de ellos interceptó el artilugio con un misil. «La aeronave operaba bajo el mando de la OTAN. Se está llevando a cabo una investigación y la Otan permanece en estrecho contacto con las autoridades rumanas», ha agregado.
Los F-18 pertenecen al Destacamento Aéreo Táctico (DAT) Paznic. Se encuentran al servicio de la Policía Aérea Reforzada con la que la Alianza Atlántica patrulla y defiende los límites del país aliado más expuesto a la guerra del este europeo.
El destacamento español asumió el liderazgo de la misión de protección el pasado 3 de agosto reemplazando a sendos contingentes británico e italiano. La expedición la componen unos 200 militares, siete F-18, un Airbus 400M de carga militar y tres helicópteros de combate, que estarán al frente del operativo durante cuatro meses.
Los militares españoles están asignados a la base aérea Mihail Kogalniceanu, un cuartel cerca de Constanza y vital para proteger el flanco del mar Negro, donde Rusia y Ucrania también protagonizan una potente actividad bélica.
El DAT ya operó en febrero de 2026 en el grupo de Alerta de Reacción Rápida de la Otan. Sin embargo, a diferencia de anteriores dispositivos, los cazas españoles están facultados en su actual despliegue a cruzar la frontera e intervenir en Bulgaria cuando se presente una amenaza.
Los dos territorios son vecinos, pero la política de soberanía aérea impedía hasta ahora hacer este tipo de misiones interfronterizas, que los estrategas militares consideran muy útiles cuando es preciso perseguir un dron. Sin ir más lejos, un avión no tripulado ucraniano cargado de explosivos detonó el pasado 8 de agosto en un campo de girasoles cerca del gasoducto Transbalcánico. El dron atravesó parte de Rumanía antes de caer en el noreste búlgaro.
El último episodio ha tenido lugar durante una madrugada especialmente agitada. El ejército ucraniano bombardeó el sábado una importante instalación aeroespacial rusa y Moscú ha respondido este domingo con un ataque nocturno sobre Kiev con drones y misiles balísticos. El fuego cruzado no se ha hecho esperar.
Las fuerzas locales han lanzado una inusual ofensiva con 600 drones contra Moscú. Los cielos sobre ambos territorios han brillado con los fogonazos antiaéreos. Los rusos afirman haber derribado la mayoría de los aparatos no tripulados.