Trump abre otra guerra, ahora comercial y contra un aliado
Washington impone desde este sábado aranceles del 50% a importaciones canadienses
Melania Trump junto al presidente estadounidense Donald J. Trump, en la Casa Blanca.
Donald Trump ha amenazado con una guerra económica a Irán, un enemigo declarado de Estados Unidos. Pero la guerra que ya está en marcha es la comercial y es contra su gran aliado y vecino: Canadá. Desde la medianoche del viernes al sábado, Washington aplica aranceles del 50% a importaciones canadienses por valor de 20.000 millones de dólares. La implementación de estas tasas ocurre después de que las negociaciones entre ambos países fracasaran en el último minuto, cuando ya se daba por hecho que había un acuerdo entre los dos gobiernos.
El inquilino de la Casa Blanca impuso estos aranceles el pasado mes de julio, en un intento de compensar lo que él considera prácticas comerciales injustas por parte de Canadá y meses después de que el Tribunal Supremo tumbara su decisión de aplicar tasas generalizadas a casi todos los países del mundo. Los impuestos a los canadienses, sin embargo, no habían quedado afectados por esa sentencia.
Estos aranceles afectan a cerca del 5% de las exportaciones de Canadá a sus vecinos del Sur, e incluyen una variedad de productos, desde palos de hockey a queso, vino o cemento. El presidente estadounidense fijó un plazo, que acababa en la madrugada del pasado miércoles, para llegar a un acuerdo y evitar la imposición de estas elevadas tasas. Pocas horas antes de que concluyera, Trump anunció que daba otros tres días ya que el acuerdo estaba casi cerrado.Pero, contra pronóstico, el entendimiento no se alcanzó. Ambas partes acusaron a la otra de ser la razón del fracaso de la negociación. «Esta noche Canadá ha declinado cerrar el acuerdo comercial bajo los términos acordados esta semana, pese a la oferta de EE UU a Canadá de recibir el mejor tratamiento de cualquiera de los exportadores a nuestro mercado», defendió en una comunicación con la prensa Jamieson Greer, el representante comercial estadounidense. «Nuevas exigencias y cambios de postura sobre otros compromisos por parte de Canadá han acabado con el difícil equilibrio encontrado en anteriores días», añadió.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, explicó en un comunicado que quienes modificaron los términos fueron los estadounidenses. «Los cambios de último minuto en las propuestas de EE UU eran injustos, antieconómicos y hacían cuestionar la fiabilidad del acuerdo», aseguró. La respuesta será recíproca. «Igualaremos esos aranceles dólar a dólar para proteger a nuestros trabajadores y negocios», avisó.
«No permitiremos que ningún país determine nuestro futuro», añadió Carney en el cierre de su comunicado, en un momento en el que hay un creciente sentimiento antiestadounidense en Canadá por los ataques comerciales de Trump y por sus insistencias en anexionar al vecino del Norte y convertirlo en el Estado 51 de EE UU. El Gobierno de Carney quería utilizar las negociaciones para tratar de reducir o eliminar los aranceles del 50% que Trump había impuesto anteriormente a los sectores del acero, del aluminio y del automóvil. De inmediato, Washington advirtió que sus vecinos respondían por sus aranceles y que el líder republicano tendría a su disposición opciones para compensar esa respuesta.
El avivamiento de la guerra comercial complica todavía más la relación entre dos aliados fundamentales y tradicionales. Ambas economías mantienen intercambios comerciales por valor de 880.000 millones de dólares y Estados Unidos es, con diferencia, el mayor mercado para los canadienses: el 72% de sus exportaciones van al vecino del Sur.
Estas nuevas tensiones y aranceles no ayudarán a mejorar el problema de alza de precios que sufre EE UU, en un momento en el que el coste de la vida es la principal preocupación para los estadounidenses y cuando los norteamericanos están a menos de tres meses de que se celebren las decisivas elecciones legislativas. La ruptura de las negociaciones también proyecta una sombra sobre la renovación del acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá del pirmer mandato de Trump.