Duelo en Asker por la muerte del rey Harald V

La familia real noruega deja en casa a Mette-Marit en su primer gran acto

Haakon VIII, la reina Sonia y los príncipes Ingrid Alexandra y Sverre Magnus participan en la misa

Numerosos ciudadanos este domingo en los alrededores de la iglesia de Asker.paloma rocha

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María Moreno
Madrid

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Noruega vivió este domingo una de las primeras grandes jornadas de duelo tras la muerte del rey Harald V. A las once de la mañana, la familia real acudió a la misa de duelo celebrada en la iglesia de Asker, mientras ceremonias similares tenían lugar en iglesias y catedrales de todo el país. En Asker estuvieron el nuevo rey Haakon VIII, la reina Sonia, la princesa heredera Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus. La gran ausencia fue la de la reina Mette-Marit, que no pudo participar por motivos de salud.

La elección de Asker no es casual. Es una localidad especialmente vinculada a la familia real y, en una mañana marcada por la emoción, la iglesia se quedó pequeña ante la cantidad de personas que quisieron participar en la despedida. Alrededor de 500 personas permanecieron en el exterior al no poder acceder al templo, completamente lleno.

La despedida de Harald tampoco se limitó a esta localidad. A las once de la mañana, iglesias de todo el país celebraron ceremonias en memoria del monarca, en una jornada de duelo que tuvo un marcado carácter nacional. Según la prensa noruega, ya tres horas antes de las ceremonias había ciudadanos haciendo cola ante las iglesias de Oslo y Asker. En la catedral de Oslo, uno de los primeros ciudadanos en llegar, Eivind Rand Øyre, recordó un encuentro que tuvo con Harald cuando era niño y destacó la cercanía del monarca con los más pequeños. «Eso dice mucho de cómo era: cálido y alegre con los niños», explicó al diario noruego Verdens Gang.

Dentro de la iglesia, Haakon estuvo acompañado por su madre, la reina Sonia, y por sus dos hijos, Ingrid Alexandra y Sverre Magnus. Mette-Marit no formó parte de esta imagen familiar. La Casa Real había anunciado previamente que no asistiría a la misa de Asker debido a su estado de salud y a la necesidad de continuar descansando después del trasplante de pulmón. El Palacio dejó claro, sin embargo, que su ausencia de esta ceremonia no significa que vaya a quedar apartada de todos los actos relacionados con la despedida de Harald, porque podrá participar en algunos de ellos en función de su recuperación.

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Mientras las iglesias recibían a los ciudadanos, en Oslo continúa otro de los capítulos del protocolo funerario. El féretro de Harald se encuentra en el Palacio Real, adonde llegó el viernes por la noche procedente del hospital universitario de la ciudad. El traslado estuvo acompañado por una multitud que salió a las calles para despedir al monarca. Desde entonces, los alrededores del Palacio se han convertido también en un lugar de homenaje espontáneo, con miles de personas dejando flores, tarjetas y velas. El viernes, la policía calculó que unas 7.000 personas llegaron a concentrarse en la Plaza del Palacio durante la espera del traslado del féretro desde el hospital. El siguiente escenario será la capilla del Palacio, el Slottskapellet, donde se instalará la capilla ardiente. La Casa Real ha confirmado que el público podrá acceder para despedirse del rey. El féretro estará custodiado durante este periodo y la ceremonia tendrá un importante componente simbólico: junto al ataúd se colocarán algunos de los principales atributos de la Corona noruega.