El chavismo y la oposición comienzan el segundo ciclo de las negociaciones
Pactan cambios en la selección de magistrados y en los fondos para afectados por el terremoto

Personas participan en una concentración frente a la sede donde se realiza el diálogo.
Ya el pasado 1 de septiembre el Parlamento, controlado por el chavismo, modificó un artículo de la Ley Orgánica del TSJ para ampliar el comité encargado de seleccionar a los candidatos a magistrados de la alta corte y que la sociedad civil tenga una mayor participación.
El otro acuerdo entre el Gobierno y la oposición fue recuperar activos de la reserva internacional del país depositada en el Banco de Inglaterra, con el fin de atender a las víctimas del devastador doble terremoto del pasado 24 de junio. El Gobierno británico, que elevó el nivel de relaciones diplomáticas del Reino Unido con Venezuela para impulsar junto a la comunidad internacional una «transición democrática», aseguró el martes que ha acogido con «satisfacción» las conversaciones políticas y los avances logrados hasta ahora. El proceso de diálogo, que se suma a un largo historial de negociaciones, lo lideran el chavista Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y hermano de la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, y la opositora Dinorah Figuera, quien defiende la continuidad del Legislativo elegido en 2015, que estuvo controlado por la oposición. Los líderes opositores María Corina Machado y Edmundo González Urrutia no participan en el diálogo, pero manifestaron en julio que esperan que este acercamiento conduzca a unas elecciones.
Diversos sectores han exigido incluir en la agenda la renovación del organismo electoral, actualmente encabezado por funcionarios afines al chavismo, para una posterior convocatoria a unos comicios presidenciales. Por su parte, el Gobierno ha dicho que busca el levantamiento de las sanciones en el diálogo, rechazado por seguidores del chavismo, quienes también han protestado contra la creciente presencia de EE.UU. en su país.
Entretanto, varias ONG exigen la liberación de las más de 300 personas que, según organizaciones, siguen detenidas por motivos políticos. Además, Dinorah Figuera expresó el pasado martes en su red social, X, que el diálogo tiene que estar «a la altura de las demandas» de los venezolanos.
Con este mosaico de posturas encontradas, este nuevo ciclo de negociaciones se perfila como un escenario decisivo, a la par que frágil. De este modo, la capacidad real de los actores políticos para conciliar las urgencias humanitarias y sociales —como la atención a las víctimas y la recuperación de activos— con las profundas demandas estructurales de renovación democrática, libertad para los presos políticos y transparencia electoral determinará el verdadero alcance del país.