La CDU se hunde por debajo del 5% y desata una crisis sin precedentes para Merz

Pasada la medianoche del domingo, ya finalizando el recuento, quedó claro que la CDU ni siquiera ha alcanzado el umbral del 5% de los votos requeridos para obtener representación en el Parlamento regional de Mecklemburgo-Pomerania Occidental por primera vez en su historia. «Enhorabuena a la CDU, que ha hecho posible que el Partido de la Izquierda se dispare», ha dicho Alice Weidel, con una voz ronca, fruto de la celebración. «Todo esto es el resultado de una política que promete una cosa, pero que al final persigue la política de izquierdas. La CDU va en barrena hacia el 5% y nunca, pero nunca más podrá aspirar a ganar unas elecciones federales en Alemania», ha añadido Weidel censurando a Merz, que no necesita críticas externas porque se sigue enfrentando este lunes a peticiones de dimisión e intrigas palaciegas dentro de su propio partido. La AfD ha «reemplazado a la CDU como partido popular», según sus líderes, que insisten en que los cristianodemócratas de Merz «no pueden seguir así» porque «Alemania está en un punto muerto». «Hemos derrocado y pulverizado la CDU, la ola azul no puede ser detenida. El sólido resultado en Mecklemburgo-Pomerania Occidental es una victoria brillante que ciertamente puede equipararse con Sajonia-Anhalt y en Berlín vamos camino de ello», ha añadido Chrupalla. Distribución de votos La AFD llama a la CDU a replantearse «fundamentalmente la estrategia del cortafuegos en Alemania Oriental», ha dicho Weidel, mientras Merz está recibiendo enormes presiones de los suyos en ese sentido. A pesar de que este domingo se encargó personalmente de controlar el relato de la derrota electoral, las revueltas internas siguen activas al más alto nivel. El canciller alemán había cancelado su viaje a la Asamblea General de la ONU para estar presente en la noche electoral y había convocado por escrito al presidium, órgano que incluye a los presidentes regionales del partido a una reunión que no es habitual. Poco antes del cierre de las urnas, anunció que haría una inminente declaración personal, en la que reconoció el «desastre», pero descartó la dimisión. Lo habitual en Alemania es que los líderes federales se pronuncien después de que lo hayan hecho los candidatos regionales y ya adelantado el recuento.
Aparentemente, Merz pactó con el presidium que responsabilizaría de la derrota a su propio programa de reformas estructurales, para que los presidentes regionales pudiesen achacarla a la coalición de Gobierno.