Trump marca la transición de Venezuela y la oposición le teme
Ha pasado de la euforia por la captura de Maduro al malestar por un proceso lento

Trump está en medio de varios frentes en este momento.
Casi nueve meses después de que Estados Unidos sacara del poder a Nicolás Maduro, la oposición venezolana ha pasado de la euforia al descontento. María Corina Machado no solo ha sido excluida de cualquier diálogo, sino que se le impide una y otra vez regresar a Venezuela; se habla de elecciones pero no se fija ningún tipo de calendario; hay todavía más de 300 presos políticos y la mesa negociadora auspiciada por Washington ni siquiera está tratando el tema; el día a día de la población se complica por la inflación y la devaluación del bolívar... y, mientras, Donald Trump y Delcy Rodríguez posan sonrientes en Nueva York.
Estados Unidos es quien maneja los tiempos en la era post-Maduro y, de momento, parece que no le interesa un proceso electoral a corto plazo ni el regreso de Machado. Según ha ratificado esta semana Marco Rubio, secretario de Estado de EE UU, el plan diseñado por la Administración Trump para Venezuela consta de tres fases: estabilización, recuperación económica y transición política. «Lo que queremos ver no es solo que haya elecciones libres y justas, sino que exista una república duradera», apuntó.
«Es verdad que el 56% de las transiciones en el mundo ha fracasado porque los gobiernos, una vez entran, no pueden gobernar. Pero el problema es que el tema de la democracia y la transición no camina a la velocidad que los venezolanos quisiéramos», asegura desde Caracas el politólogo y académico Benigno Alarcón, fundador del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello.
«Si bien algunas razones pueden estar justificadas —tiene lógica generar unas condiciones previas al proceso de transición-, hay otras que obedecen a intereses egoístas de los Estados Unidos y de los amigos de Trump», lamenta. Y, en este sentido, una María Corina Machado en Venezuela resulta incómoda. «A ellos les preocupa que empuje muy duro el proceso de elecciones, que se convierta en el catalizador de toda la desesperación que hay en el país por que haya elecciones ya. Si EE UU quisiera, ella estaría ya en Venezuela, pero no quieren que el control del tiempo se les escape de las manos», explica Alarcón.
Hace tres semanas, el presidente estadounidense aseguró que Venezuela «no está preparada» para acudir a las urnas porque la transición es un proceso «muy nuevo» y el país necesita primero estabilizarse. El pasado miércoles, durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU, la presidenta encargada señaló que «habrá elecciones», aunque evitó precisar una fecha.
Puesta de largo La cumbre de Naciones Unidas en Nueva York ha sido la puesta de largo de Rodríguez en el ámbito internacional y el marco en el que ha escenificado su gran transformación. Si en 2019, en esa misma tribuna, acusó a Estados Unidos de fomentar el terrorismo y el saqueo, esta semana asistió impertérrita al discurso del inquilino de la Casa Blanca, en el que presumió de la captura de Maduro y «del mayor acuerdo petrolero de la historia». «Al vencedor le corresponde el botín», se jactó en la sede de la institución en Manhattan, a 15 kilómetros de la cárcel de Brooklyn donde se encuentra el exmandatario venezolano.
Trump y Rodríguez firmaron hace unas semanas un acuerdo que otorga a Estados Unidos el control de más de una quinta parte de las reservas de petróleo del país sudamericano. Y, mientras, el alto coste de la vida ahoga cada vez más a los venezolanos. «Hay una molestia general en el pueblo con Trump por abrazar a Delcy como lo está haciendo, por decir que todo va bien, cuando la canasta básica alimentaria para una familia de cinco personas está en 850 dólares y las ganancias promedio no superan los 200. Ahora mismo hay protestas por los apagones. Y hay una molestia general con Trump por decir que no estamos preparados para unas elecciones», se queja Luis Trincado, miembro de la dirección nacional del partido Causa R. «Que no exista un cronograma electoral es lo que más molesta», reconoce.
En el marco del proceso de transición diseñado desde el exterior, EE UU ha auspiciado una mesa de negociación que encabeza Dinorah Figuera, por parte de la oposición, y Jorge Rodríguez, por parte del chavismo. Ella es la presidenta de la última Asamblea Nacional que Washington considera democrática. Él es el hermano de la actual mandataria y máximo responsable del órgano legislativo.