Serbia: Un país con dos provincias llenas de minorías
Serbia, de 88.361 kilómetros cuadrados de superficie, limita al norte con Hungría, al noreste con Rumanía, al este con Bulgaria, al sur con Macedonia, al suroeste con Albania y Montenegro y al oeste con Croacia y Bosnia. Parte de su territorio son dos provincias: la septentrional Voivodina, de 21.506 kilómetros cuadrados, donde se concentra la minoría húngara, y la meridional Kosovo, de 10.887 kilómetros, poblada por albaneses independentistas y actualmente bajo protectorado de la ONU. Sin Kosovo (con dos millones de personas), Serbia tiene 7,5 millones de ciudadanos, de los que el 82,86% son de etnia serbia, el 3,91% son húngaros, el 1,8% musulmanes eslavos y el 1,4 por ciento gitanos. Hay además una veintena de grupos étnicos menores. La capital, Belgrado, está situada en la confluencia de los ríos Sava y Danubio y fue conquistada en su Historia 60 veces y 38 veces destruida. Sus mayores ciudades son Novi Sad -capital de Voivodina- Pristina -capital de Kosovo-, Nis, Subotica y Kragujevac. Tiene los puertos fluviales de Belgrado, Novi Sad, Apatin, Smederevo y Pancevo, pero carece de salida al mar, que le da su «hermana» Montenegro. La Yugoslavia comunista fue el Estado más próspero del Este, pero el pasado decenio de guerras y sanciones internacionales han destruido la economía serbia y la han dejado a la cola del bienestar europeo. La principal actividad económica es la agricultura. Tiene yacimientos de carbón, lignito y minerales como el zinc, plomo, cobre y oro. Los serbios se establecen en la Península Balcánica en el siglo VI y a principios del siglo VII son ya visibles sus rastros.