Diario de León

Los representantes de Naciones Unidas completan la evacuación del país ante el inminente ataque EL MUNDO SE PREPARA PARA LA GUERRA

Sadam no se exiliará y promete ganar a Bush en «la última batalla de Irak»

El régimen de Sadam Husein mantuvo la oratoria desafiante ante Estados Unidos y rechazó el ultimátum de George W.

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M. A. Sánchez-Vallejo - BAGDAD.
León

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Uday Husein, primogénito de Sadam, no se quedó atrás a la hora de comentar el desafío norteamericano y calificó de «subnormal» a Bush. «La propuesta de Bush muestra que es un subnormal, y que es más conveniente que abandone el poder él y su familia», dijo Uday en declaraciones divulgadas por la emisora de Al Shabab (Juventud), que supervisa. El ministro de Asuntos Exteriores, Naji Sabri, completó la lista de improperios y amenazas al reiterar que «los iraquíes se defenderán» contra una invasión de EE.UU., y advirtió de que «los soldados que atacarán Irak lamentarán su mala suerte, y sus mujeres y sus madres llorarán sangre en vez de lágrimas». Sabri dijo también que «el único que tiene que renunciar es el tirano Bush, que ha convertido a su país en el enemigo público número uno del mundo. Así los norteamericanos podrán vivir una vida normal y el resto de los países podrán vivir en paz y seguridad». La cuenta atrás ha terminado. La evacuación de ciudadanos extranjeros alcanzó ayer el grado de desbandada cuando, a las nueve de la mañana, hora local, un grupo de 156 técnicos de Unmovic y la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) abandonó definitivamente Bagdad a bordo de un Boeing 747 en dirección a Larnaca (Chipre). El resto de personal auxiliar del equipo de inspectores de Naciones Unidas despegó del Aeropuerto Internacional Sadam Husein de la capital iraquí unas horas más tarde. La retirada se suma a la que anteayer completaron por vía terrestre, a través de Kuwait, los pocos trabajadores de las agencias de la ONU que aún permanecían en Irak. La evacuación afecta a los programas de ayuda alimentaria y educativa de Unicef, de los que depende el precario bienestar de buena parte de la población infantil iraquí y que quedan prácticamente en suspenso. Las presiones más o menos coercitivas sobre el resto de extranjeros presentes en Bagdad (periodistas y pacifistas) arreciaron ayer al conocerse el ultimátum. No obstante, todo parece indicar las autoridades iraquíes sí quieren que los informadores se queden en la ciudad.

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