Los dirigentes de los tres países se reunirán en abril para discutir las medidas a tomar en este campo
Francia, Alemania y Bélgica intentan acelerar la defensa común europea
Los líderes de Bélgica, Alemania y Francia, los tres países de la UE más opuestos al ataque estadounidense contra Irak, anunciaron ayer por so

Jacques Chirac dialoga con Guy Verhofstadt durante el Consejo Europeo de ayer
Se trata, según Schroeder, de «acelerar el proceso de la defensa europea, de organizar correctamente la industria europea armamentística para hacer más competitiva». «Que no haya malentendidos. No se pretende excluir a nadie. La cumbre está abierta a todos», puntualizó el mandatario alemán. Para Schroeder, esta iniciativa «no va contra la OTAN, sino que pretende reforzar la vertiente europea de la Alianza». «Si Europa quiere evitar que EE. UU. siga siendo la única superpotencia del mundo, como está demostrando en la guerra de Irak, debe invertir más a nivel militar y en la defensa común», dijo ante la prensa el jefe del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi. El presidente francés, Jacques Chirac, subrayó que la iniciativa belga «no ha salido de la chistera». La cumbre, dijo, tendrá lugar en dos o tres semanas en Bruselas y se inspira en la propuesta franco-alemana-belga presentada en la Convención que prepara las reformas de los tratados de la UE. «Se trata de aportar algo más a la coherencia de la política europea de defensa», precisó Chirac. Precisamente Francia, Alemania y Bélgica son los tres países comunitarios miembros de la OTAN que el pasado febrero se resistieron a que la Alianza pusiera en marcha un plan de defensa preventiva de Turquía. Finalmente, Bélgica y Alemania cedieron y la OTAN logró un acuerdo -del que se autoexcluyó Francia- para desplegar medidas de ayuda a Turquía, el único país aliado fronterizo con Irak. Esa fractura desató una de las crisis más graves de la Alianza. También ayer, Italia abortó en el Consejo Europeo el principio de acuerdo sobre la fiscalidad del ahorro de los no residentes logrado el miércoles por el Ecofin, al reabrir Berlusconi todo el debate sobre la competencia fiscal desleal, en una maniobra que parece responder a su insatisfacción con las ofertas que se le habían hecho al primer ministro italiano para afrontar la multa de 548 millones de euros que aún le resta por abonar a Italia, por exceso de producción de cuotas lácteas. «El asunto volverá a ser tratado en los próximos ecofines», (Consejos de Ministros de Economía y Finanzas), dijo el vicepresidente Rato, en su balance de la cumbre europea.