El encuentro de Schroeder y Powell acerca posturas pero no logra una reconciliación total entre ambos países
EE. UU. y Alemania quieren levantar «cuanto antes» las sanciones a Irak
La esperada entrevista entre el canciller alemán, Gerhard Schroeder, y el secretario de Estado de EE. UU., Colin Powell, acabó ayer con

Powell y Schroeder durante la comparecencia posterior a la reunión que mantuvieron ayer en Berlín
Así, pese a que el protocolo no prevé que tras una entrevista entre un jefe de Gobierno y un ministro haya reunión con la prensa, en este caso se organizó una pequeña comparecencia en un marco que casi nunca se utiliza, el jardín de la Cancillería que recordaba ayer, con sus banderas y sus árboles, a la Rosaleda de la Casa Blanca. Pero la breve comparecencia ante los medios (que no fue rueda de prensa pues no se permitieron preguntas), celebrada tras una reunión de algo más de media hora, dejó patente que la visita ha sido sólo un primer paso hacia el restablecimiento de relaciones armoniosas y que el camino será largo. Powell describió la entrevista con el canciller de «muy directa y honrada», lo que en lenguaje diplomático significa que se habló de las diferencias sin tapujos, y reconoció que se habían tratado «los desacuerdos del pasado, los serios desacuerdos del pasado». Schroeder, quien había adelantado ya que no deseaba hablar con Powell de la guerra de Irak, sino de la manera «pragmática» de asegurar un futuro digno para los iraquíes, calificó el diálogo con el secretario de Estado de «muy abierto y amistoso». Su interlocutor señaló que EE. UU. y Alemania no sólo tienen diferencias, sino que «también son amigos y aliados desde hace muchos años» y que conviene construir sobre estas bases. Powell dio repetidas veces las gracias a Alemania por la ayuda de su Justicia en la lucha contra grupos terroristas, por la misión que realizan sus tropas en Afganistán y en Kosovo, así como por «su compromiso con el proceso de paz en Oriente Medio». El canciller, que siempre que puede recuerda que Alemania es después de EE. UU. el país del mundo que más tropas tiene en misiones de paz en el extranjero, señaló, por su parte, que Estados Unidos «reconoce» esta contribución alemana. Para mejorar las relaciones Alemania ofrece ahora, en primer lugar, cooperación en la ONU, donde EE. UU. ha presentado una resolución para la posguerra iraquí que prevé el levantamiento de las sanciones para reanudar la extracción y exportación de petróleo. «Creemos que, en vista de los acontecimientos, las sanciones han dejado de tener sentido», dijo Schroeder, quien con esto se distancia de otros países que, como Alemania, se opusieron a la guerra y que ahora condicionan el fin de estas sanciones al regreso de los inspectores de desarme de la ONU. Schroeder se mostró, además, dispuesto a «estudiar» la ampliación de la misión de mantenimiento de paz en Afganistán más allá de los límites de Kabul, algo a lo que su Gobierno se había resistido hasta ahora por razones de seguridad y para lo que necesita contar con la aprobación del Parlamento.