El Gobierno de Aznar se queda sin el Centro Español, su punta de lanza contra el régimen de Castro
El Gobierno cubano anunció ayer oficialmente que el Centro Cultural Español en La Habana estará a partir de ahora bajo su administración y llevará el nombre de Federico García Lorca, en homenaje al célebre poeta granadino, según informó la agencia Prensa Latina. Esta decisión forma parte de la reacción del régimen castrista a las sanciones diplomáticas adoptadas la semana por la Unión Europea (UE) contra la isla a instancia del Gobierno español, según Cuba. A partir de ahora, bajo gestión cubana, el Centro «sí se dedicará por completo a difundir en nuestro país los mejores valores de la cultura española», asegura el texto del Ministerio de Asuntos Exteriores publicado por el diario Granma . El viernes, el Ministerio había comunicado mediante una Nota Verbal a la Embajada española, la decisión del Gobierno cubano de proceder a la denuncia del Acta de establecimiento del Centro Cultural Español en La Habana, firmada el 16 de mayo de 1995, así como del Protocolo Adicional al Acta, suscrito el 18 de septiembre de 2002. «Con este paso sobre el Centro Cultural, Cuba hace efectiva su decisión de suspender la vigencia del acuerdo que dio origen al Centro», ratificó el comunicado oficial. El Acta suscrita por ambos Gobiernos planteaba que el Centro se creaba para difundir los mejores valores de la cultura española «sobre la base del respeto a la soberanía, la integridad territorial y la no injerencia en los asuntos internos» de la Isla, dijo el Ministerio de Asuntos Exteriores. Asimismo, recordó que tal y como informó el pasado miércoles en una declaración, el Centro, «lejos de promover la cultura española en Cuba, objetivo para el que fue creado, ha mantenido un programa de actividades no relacionadas con su función original, en abierto desafío a las leyes y las instituciones cubanas». Según el documento, dicha sede cultural actuó «en flagrante violación de los términos del Acta y del Protocolo Adicional». El Acta establecia que «la parte española se compromete a observar las leyes, reglamentos y demás normas vigentes en la República de Cuba y a no utilizar las instalaciones del Centro Cultural para fines ajenos a los cuáles éste fue creado». El Gobierno cubano amenazó el pasado jueves a las autoridades españolas con cerrar el Centro Cultural si mantenía su programa de actividades «no relacionadas con su función original», según afirmó el ministro de Asuntos Exteriores, Felipe Pérez Roque. Por el momento, el Gobierno de Aznar no tomará ninguna medida.