Kosovo y Belgrado iniciarán el diálogo bajo el auspicio de Bruselas
Serbia y su provincia separatista de Kosovo se sentarán a negociar para definir su futura relación. El encuentro de la familia balcánica, patrocinado por la presidencia griega de la Unión Europea (UE), generó ayer el ambiente propicio para que las autoridades de Belgrado y las de Prístina se comprometieran a iniciar un diálogo político para resolver «problemas de interés común», aunque sin presuponer conclusión alguna. «Este diálogo comenzará antes de finales de julio», manifestó el jefe de la diplomacia comunitaria, Javier Solana, quien se felicitó de la nueva perspectiva de concordia que puede encarar la región. La administración de Kosovo, provincia de mayoría albanesa, está bajo el protectorado de las Naciones Unidas desde que en 1999 concluyeron los bombardeos de la OTAN contra la ex-República Federal de Yugoslavia para poner freno a la represión de la fuerzas serbias en la zona. Pero pese a la perspectiva de que se pueda iniciar una nueva fase de relaciones entre Prístina y Serbia, las autoridades kosovares siguen clamando por la independencia «completa» de la provincia, aunque la comunidad internacional sólo parece dispuesta a concederle un estatus de amplia autonomía. El presidente de Kosovo, Ibrahim Rugova, que también se dejó ver ayer por la cumbre de Salónica, abogó por convertir esta provincia en «un país independiente, integrado en la Unión Europea y en la OTAN, y en amistad con los Estados Unidos». En definitiva, Rugova se mostró dispuesto a negociar con Belgrado, pero sólo sobre «cuestiones técnicas». A la pregunta de si Serbia y Montenegro podría ingresar en la UE sin que antes se haya resuelto la cuestión de Kosovo, el presidente del Consejo de la UE y primer ministro griego, Costas Simitis, dijo que «lo que hemos aceptado hoy es que debemos trabajar para superar las dificultades, las animosidades y las confrontaciones». Según Simitis, «este diálogo tendrá resultados positivos, aunque se necesitará mucha paciencia». Por su parte, el presidente de Serbia y Montenegro, Svetozar Marovic, declaró en la misma conferencia de prensa que no vio durante esta cumbre a «los representantes de Kosovo». «No les he visto, pero si les hubiera visto, no habría tenido ningún problema en estrecharles la mano, porque sólo juntos podremos construir nuestro futuro».