Diario de León

La Eurocámara insiste en hablar de «crisis interinstitucional» y pide que las excusas sean públicas

Schröder zanja la polémica con Roma tras la disculpa de Berlusconi

El presidente italiano había comparado a un europarlamentario alemán con un guardia del ejército nazi

Berlusconi pidió disculpas a Schröder por teléfono, aunque no públicamente

Berlusconi pidió disculpas a Schröder por teléfono, aunque no públicamente

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Domingos Sampedro - corresponsal | bruselas i.d. | roma
León

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La última vez que un alto cargo político de Alemania evocó a los nazis, se cavó su tumba. Ocurrió hace apenas diez meses, cuando la entonces ministra de Justicia, Herta Däubler-Gmelin, comparó los métodos del presidente norteamericano, Georges W. Bush, con los de Hitler. El canciller Gerhard Schröder, aparte de excusarse ante Washington, forzó la dimisión de la que consideraba uno de los miembros más valiosos de su Gobierno. Con Berlusconi, Berlín no aspiraba a llegar tan lejos, aunque sí advirtió de que no cerraría la crisis con Italia hasta que Il Cavaliere se disculpara. La excusas se produjeron ayer, hacia las siete de la tarde, tras una llamada personal realizada por Berlusconi a Schröder que se aplazó una y otra vez a lo largo del día. «Para el Gobierno federal, la cuestión está cerrada», dijo de forma escueta el canciller al término de la conversación. En cierto modo, Alemania todavía vive presa de su pasado y cualquier referencia al nazismo es poco menos que tabú. Y cuando el primer ministro italiano comparó al eurodiputado alemán Martín Schulz, a la sazón vicepresidente del Grupo Socialista Europeo, con el guardián de un campo de concentración nazi, lo que hizo fue agitar los fantasmas, por mucha ironía que emplease en el símil. El telefonazo de ayer resolvió la crisis diplomática entre Alemania e Italia, pero todavía está por ver si es suficiente para deshacer el entuerto. De hecho, la Eurocámara -donde se pronunciaron las palabras de Berlusconi- se mostró contundente. La inmensa mayoría de grupos políticos hablan de «verdadera crisis interinstitucional» y exigen a Berlusconi una disculpa pública. El Grupo Popular, familia a la que pertenece el partido que gobierna Italia, fue menos severa. Tachó las declaraciones de «desafortunadas», pero abogó porque las excusas entre Il Cavaliere y Schulz sean recíprocas. La Comisión Europea, por su parte, eludió terciar ayer en el conflicto. La posición oficial es que «no existe ninguna crisis institucional», mientras su presidente, el también italiano Romano Prodi, se dedicó a actuar como si nada hubiese ocurrido. Ríos de tinta En cualquier caso, el patinazo de Berlusconi en su debut como presidente de turno de la UE hizo correr ayer ríos de tinta. La prensa alemana se ha mostrado muy crítica y la italiana, abochornada. El diario germano Die Welt describió al premier italiano como un político «con el sentido democrático atrofiado», mientras el semanario Der Spiegel ilustró su portada con una foto de Berlusconi, acompañada del título: «El Padrino, ahora por toda Europa». El rotativo romano La Repubblica también se empleó a fondo con el inquilino del palazzo Chigi, acusándolo de intentar «sustituir con los músculos la competencia y la incapacidad política». Incluso la ministra de Exteriores española, Ana Palacio, tomó ayer distancia con Berlusconi, en su comparecencia en París. «Estos incidentes no son cosas buenas y hay que evitar que se produzcan», dijo, antes de recalcar que no tiene dudas de que la presidencia italiana será un éxito.

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