El ministro de Turismo italiano acusó a los alemanes de «invadir sus playas a voz en grito»
Schröeder cancela sus vacaciones en Italia por los insultos a su país
Roma y Berlín tratan de recomponer sus relaciones tras las disputas en la Unión Europea

Javier Solana y Silvio Berlusconi, presidente de la UE, durante una reunión en Roma
El canciller federal, que tenía previsto descansar en la localidad de Pesaro, junto al mar Adriático, a partir de finales de la próxima semana, pasará sus días de ocio en su domicilio de Hannover, informó ayer el portavoz del Gobierno, Bela Anda. El jefe del Gobierno alemán no quería que su familia tuviera que estar pendiente durante más tiempo de las especulaciones sobre la posible cancelación de las vacaciones en Italia, precisó Anda. El portavoz añadió que las limitaciones que conllevaría un viaje a Italia en las actuales circunstancias impedirían el descanso y una convivencia familiar sin molestias. La Cancillería había señalado que Schroeder viajaría a Italia sólo si «no quedaban sin consecuencias» las declaraciones de Stefani, que hasta ahora ha rechazado disculparse, aunque algunos ministros del gabinete de Silvio Berlusconi se habían distanciado de las palabras del político de la Liga Norte. Stefani había hablado de los turistas alemanes -cuatro millones visitan todos los años Italia- como «rubios supernacionalistas que asaltan a voz en grito nuestras playas». Además, el subsecretario italiano había dicho que el eurodiputado socialdemócrata alemán Martin Schulz «tal vez se crió entre campeonatos de eructos después de pantagruélicas jarras de cerveza y atracones de patatas fritas». Schulz es el eurodiputado al que Berlusconi, en una comparecencia ante el Parlamento Europeo, había propuesto que interpretara el papel de vigilante de un campo de concentración, lo que provocó tensiones en las relaciones germano-italianas. El ministro alemán de Economía y Trabajo, Wolfgang Clement, y su colega de Interior, Otto Schily, solicitaron la destitución de Stefani, además de muchos otros políticos alemanes, incluidos algunos de la oposición. Schily opinó que «si yo fuera jefe de Gobierno, este señor (Stefani) ya no estaría en el poder». No obstante, añadió Schily, «un subsecretario patoso» como Stefani, «que hace observaciones soeces», no puede cuestionar la «relación de confianza» que existe entre Alemania e Italia. Anda y la vice-portavoz de Asuntos Exteriores hicieron especial hincapié en que las relaciones son buenas.