Un asesor de seguridad de EE.UU. asume la culpa de los informes falsos
Todos los días cambia la historia: ahora resulta que si George W. Bush mintió acerca de la capacidad nuclear de Irak es por culpa de Stephen Hadley, uno de los asesores para la seguridad de la Casa Blanca. El martes, Handley asumió la responsabilidad de incluir en el discurso sobre el Estado de la Unión que Bush pronunció en enero las controvertidas «16 palabras» en las que se aseguraba de forma fraudulenta que Irak había tratado de comprar uranio en África. Esto contradice todo lo argumentado previamente por la Casa Blanca, que hasta ahora había echado la culpa a la CIA de todo el desvarío. Incluso el director de la agencia, George Tenet, asumió la semana pasada la responsabilidad por el discurso de Bush y ahora resulta que la CIA sí aviso a la Casa Blanca de que los datos eran falsos pero Hadley hizo caso omiso y provocó que el presidente ratificara datos incorrectos ante la opinión pública. Hadley, es una de las principales cabezas pensantes de la política exterior de la Administración Bush, subió a la palestra para asegurar que la CIA le había enviado dos comunicados en los que calificaba de dudosa la información acerca de compras de uranio por parte de Irak en Níger. Esta nueva explicación pretende calmar los ánimos y poner fin a las peleas que todo el incidente ha ocasionado entre la Casa Blanca y varios agentes de la CIA, que se resisten a que los acusen de poco profesionales cuando en realidad cumplieron con su trabajo. Para muchos, la contradicción entre lo dicho hasta ahora y lo revelado por Hadley sólo sirve para justificar aún más la realización de una investigación formal por parte del Congreso para determinar si la Casa Blanca utilizó de forma irresponsable los informes sobre Irak para justificar la guerra. Y eso es precisamente lo que el gobierno ha pretendido evitar hasta ahora. NOTA ACLARATORIA El perfil de los hijos de Sadam enviado por agencia y publicado ayer confundía la Primera y Segunda Guerra mundial con las del Golfo.