Los últimos casos ensombrecen los esfuerzos del Kremlim por presentar la guerra terminada
La guerrilla chechena niega la autoría del atentado de Mozdok
Los equipos de rescate encontraron ayer 44 cuerpos entre los escombros del hospital

Entre los escombros del hospital siguen apareciendo cuerpos
El atentado suicida con decenas de muertos, que destruyó el hospital de Mozdok, y los últimos combates en Chechenia han ensombrecido los esfuerzos del Kremlin por presentar el conflicto armado como resuelto y encaminado por la vía política. La república rusa de Osetia del Norte declaró el próximo lunes día de duelo por las víctimas del atentado perpetrado en la base aérea de Mozdok contra el hospital que acoge a los soldados heridos en combate en la vecina Chechenia. Al caer la noche, equipos de rescate habían encontrado 44 muertos entre las ruinas del hospital, que se derrumbó cuando uno o dos terroristas suicidas se incrustaron contra el edificio en un camión cargado con una tonelada y media de explosivos. Además, 79 heridos en el atentado fueron ingresados en centros médicos de la zona, diez en estado grave, aunque en total fueron atendidas hasta 300 personas, la mayoría heridas de levedad por cristales y piedras que saltaron por los aires tras la explosión. Moscú denunció enseguida una «pista chechena», por suponer que el atentado contra soldados heridos en la guerra en Chechenia es «un acto de venganza» por parte de «bandas armadas» de separatistas. Según la prensa rusa, el aeródromo de Mozdok es el más odiados por los chechenes, pues alberga los aviones y helicópteros de combate que bombardearon objetivos civiles y rebeldes durante las dos guerras caucásicas: la actual y la anterior de 1994-1996. Pero la guerrilla chechena se desmarcó del atentado suicida y dijo que nunca planeó atacar el hospital de Mozdok, aunque no descartó que haya sido perpetrado por algún grupo guerrillero radical que actúa por su cuenta y no obedece al mando central. Un portavoz del presidente chechén deslegitimado por Moscú, Aslán Masjádov, negó que la guerrilla buscara recordar así la reconquista de la capital, Grozni, en agosto de 1996, que obligó al Kremlin a poner fin a la primera contienda. Pero medios rusos no dudaron de que el atentado se hizo coincidir con aquel asalto a Grozni y con el aniversario de la actual guerra que la próxima semana cumple cuatro años.