La población se queja de que no se ha normalizado la situación del país cuatro meses después de la guerra contra Huseín
Marines americanos duermen armados para defender el gobierno de Diwaniya
El gobernador de la localidad llama delincuentes a los iraquíes que protestan en las calles

Los manifestantes de Basora trasladan al hospital al iraquí herido en los enfrentamientos
La Casa de Gobierno de Diwaniya, la provincia iraquí en la que se están desplegando las tropas españolas, amaneció ayer tomada por los marines. Los mandos norteamericanos no quisieron que se repitieran las manifestaciones de días anteriores y mucho menos el tiroteo del sábado, donde once personas resultaron heridas bajo los disparos de la policía y de los escoltas del gobernador. Así que mandaron a sus chicos a proteger al mandatario de las iras de una población harta de los continuos cortes de luz, la escasez de petróleo y de que la situación no haya mejorado en absoluto casi cuatro meses después del fin de la guerra. Algunos de los soldados, que habían pasado la noche de guardia, dormían en los pasillos, recostados sobre sus fusiles y ametralladoras. Los que vigilaban el exterior sufrían los 50 grados de temperatura y el acoso de un pequeño grupo de manifestantes que, al no poder acceder al edificio ni ver al gobernador, acabaron lanzando algunas piedras a los norteamericanos. «Los manifestantes de ayer, que no eran ni 500, eran gente pagada por baazistas, seguidores de Bin Laden, fedayines y gente de Ramadi y Fajullah que vinieron a armar alboroto. Son unos delincuentes. Yo sigo teniendo el apoyo de la gente, de un 75% o quizás de un 90%. Y no tengo por qué dimitir. Trabajo mucho y no cobro nada. Además, ¿qué es lo que piden? ¿Electricidad, petróleo? Eso no está en mi mano. Eso es cosa de los americanos», aseguró el gobernador Hazem a este periódico. En su particular visión del tiroteo del sábado, Hazem, aseguró que fueron los manifestantes los que empezaron a lanzar piedras y que alguien, no se sabe quién, comenzó a disparar a sus hombres justo desde el otro lado de la calle. Ellos, en vez de responder el fuego, dispararon al aire por tres veces. Al final repelieron el fuego, pero nunca dispararon a los manifestantes. Según él, losheridos debieron ser alcanzados por las balas disparadas desde el otro lado. Intrigados por las palabras de Hazem, volvimos al hospital una vez más para pedirles a los heridos que nos explicaran su posición exacta frente a la Casa de Gobierno. Si estaban de frente y las heridas eran frontales, sólo pudo haberlas causado la policía. Es decir, que la teoría de Hazem se caería. Resultado: todos los heridos estaban mirando hacia la casa de Gobierno y todos recibieron heridas frontales. Todos menos uno, Hassen, que miraba en ese momento para el lado contrario. Él recibió una bala en el culo.