La primera potencia mundial, con una red del Tercer Mundo
El apagón que en nueve segundos dejó en tinieblas al nordeste de Estados Unidos y el sudeste de Canadá expuso la mala calidad de la red eléctrica de la primera potencia mundial, que, según los expertos, tiene un tendido «tercermundista». El propio presidente estadounidense, George W. Bush, que ha seguido de cerca los acontecimientos desde California, admitió ayer que «tenemos un sistema anticuado», pero que la prioridad ahora es «averiguar lo que falló y determinar una respuesta». «Es una llamada de alerta. La red eléctrica necesita ser modernizada, así como sus sistemas de distribución», dijo Bush, durante una visita a un parque nacional al norte de Los Angeles. Las declaraciones de Bush han servido de abono al debate político, tanto en la prensa como en el Congreso, sobre la necesidad de mejorar la vetusta red de electricidad de Estados Unidos. Según el Centro Nacional para el Análisis de Políticas, el apagón también plantea interrogantes sobre las consecuencias de la desregulación del sector energético y la necesidad de que el Congreso tome medidas correctivas. Se prevé que el Congreso analizará el mes próximo las raíces del apagón y, de paso, votará un extenso proyecto de ley sobre energía, que incluye medidas de conservación energética, más fondos para programas de investigación e incentivos fiscales para el sector. Las autoridades aún no saben la causa original del histórico apagón, que dejó a decenas de miles de personas durmiendo en la calle, sin luz y sin agua, pero abundan las conjeturas sobre si la culpa la tienen en EE. UU. o en Canadá. Mientras continúan las investigaciones, el gobernador de Nueva York, George Pataki, ha recomendado a los neoyorquinos que se queden en casa y tomen medidas de conservación de energía.