El Pentágono equivocó su estrategia: esperaba menos oposición al derrocamiento de Sadam
Bush pierde más soldados contra la resistencia que en la guerra de Irak
Sesenta y dos militares han muerto abatidos por «fuego hostil» y otros 77 por accidentes
Mientras el Gobierno de EE.UU. debate si es necesario reforzar sus tropas en Irak, el Pentágono informó ayer de que la cifra de soldados muertos en la «postguerra» supera a los caídos durante la contienda. La muerte de un soldado ayer al estallar una bomba contra un convoy militar en la ciudad iraquí de Habaniya ha elevado a 139 el número de caídos estadounidenses desde que el pasado 1 de mayo el presidente del país, George W. Bush, proclamó el final de la campaña militar. De ellos, 62 han muerto debido a lo que el Pentágono describe como «fuego hostil» y los restantes 77 han fallecido debido a accidentes, enfermedades u otras circunstancias. Sin embarego, desde que comenzó la guera contra Irak, el 20 de marzo, hasta el final de la campaña militar murieron 138 soldados estadounidenses. El constante goteo de muertos y la escalada de los ataques contra los invasores ha abierto un debate público acerca de si es necesario reforzar las tropas en ese país para garantizar la seguridad y ha hecho surgir entre las primeras señales de hastío popular en EE.?UU. ante el despliegue militar. Bush tenía previsto ayer de madrugada (hora española) salir al paso de las críticas en un discurso ante una asociación de veteranos de guerra en San Luis y defender la implicación estadounidense en Irak. El número de soldados de Estados Unidos en Irak se encuentra en torno a los 140.000, además de cerca de 30.000 destacados en la zona del golfo Pérsico. El Pentágono había esperado que, una vez derrocado el Gobierno del presidente Sadam Huseín, disminuiría la resistencia contra la invasión y podría reducirse la presencia militar estadounidense. En cambio, la resistencia se ha hecho más fuerte, la reconstrucción económica afronta graves tropiezos, se han exacerbado los conflictos internos en la sociedad iraquí y otras naciones se muestran reacias a enviar tropas. Tal y como están las cosas, los estadounidenses, que apoyaron de modo abrumador la guerra en Irak, están empezando a dar señales de hastío.