Una Suecia conmocionada decide hoy si se incorpora al euro
Hace apenas cinco días, la víspera del asesinato de Anna Lindh, la ciudadanía sueca parecía apostar mayoritariamente (con una diferencia de 10 a 14 puntos porcentuales), por la no entrada de Suecia en el euro. Hoy, con el país traumatizado por la violenta desaparición de su ministra de Exteriores, los partidarios del «sí» perciben como posible un cambio espectacular en la tendencia del voto que podría reproducir, y aún sobrepasar, los resultados del histórico referéndum de 1994, en el que se dilucidó la adhesión del núcleo central del otrora imperio nórdico a la Europa comunitaria. Entonces, cuando los sondeos daban una holgada mayoría al «no», como a comienzos de esta semana, las tornas cambiaron y el «sí» se impuso con un 53% de los votos, frente a un 47% de votos negativos. La trágica desaparición de la enérgica ministra de Exteriores, casada y madre de dos hijos apenas adolescentes, y reputada defensora de la entrada de Suecia en el euro, puede haberse convertido en el catalizador para esa cuarta parte de votantes que, aún a comienzos de semana, se declaraba indecisa, y sobre la que los partidarios de la incorporación a la moneda única, sabiéndose perdedores a priori, habían concentrado toda su argumentación.