OPINIÓN
Al encuentro de los amigos
MENUDA semanita la que se nos viene encima. Vamos a tener titulares de Aznar con Bush hasta en la sopa. Nuevo encuentro de los dos amigos, con el panorama de Irak más ensombrecido que nunca. Puede que sea, el que ayer comenzó, el último viaje a Estados Unidos de Aznar como presidente del Gobierno de España. El último como presidente, ya digo; porque se rumorea que luego tiene planes para permanecer una temporada de descompresión en América, aprovechando para perfeccionar el ahora muy imperfecto inglés. Pero ocurre que el de este martes no será un encuentro fácil entre los inquilinos de la Casa Blanca y La Moncloa. Porque las cosas están enconadas en Oriente Medio, pero también en Europa. El encuentro «a tres» entre Chirac, Schröder y Blair no ha sentado nada bien, pero nada, en el círculo monclovita; inmediatamente se han impartido instrucciones para que algunas terminales mediáticas denigren al galo y al teutón. Pero lo cierto es que despegarse de la locomotora europea para acercarse al lejano hidroavión norteamericano tiene sus complicaciones, y ya han surgido en medios diplomáticos ciertas voces de aviso y hasta de alarma. Veremos a ver qué que contó ayer en Chequers el «amigo» Blair a Aznar, que emprende rumbo a Nueva York, acerca de la cumbre con el presidente francés y el canciller alemán, una cumbre de la que el presidente español fue, así lo piensan en medios gubernamentales madrileños, expresamente excluido. Viaja Aznar en avión nuevo, todas las plazas son de clase bussines, alejándose del mundanal ruido interior en España. Cada vez más alejado, dicen. Hasta puede que no intervenga demasiado activamente, apenas un par de mítines en cada ocasión, en las campañas madrileña y catalana, que ya bullen. Luego, en la campaña para las generales, ya se verá. Viaja Aznar al encuentro de sus amigos Tony y George, más despegado de lo que nadie pudiera imaginar, cuentan algunos ministros que con él compartieron el Consejo del viernes, de cosas como la posible ruptura del pacto para la reforma de la Justicia (¿quién habrá aconsejado a Zapatero amenazar con romperlo?). Incluso, maravilla de maravillas, de lo que pueda acontecer el viernes con el Plan Ibarretxe.