Irán admite que tiene más uranio pero se niega a variar su plan nuclear
El Gobierno de Irán reconoció ayer que la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) ha encontrado por segunda vez restos de uranio altamente enriquecido en muestras recogidas en una fábrica iraní pero insistió en que no aceptará ninguna restricción a su plan nuclear y en que éste está destinado a usos civiles. Los inspectores de la AIEA, agencia de la ONU encargada de velar por la no proliferación nuclear, ya habían encontrado muestras con restos de uranio enriquecido en una fábrica de Natanz (sur de Teherán), de modo que se refuerza la sospecha de que Irán podría estar enriqueciendo uranio sin comunicárselo a la AIEA, y por tanto violando el Tratado de no Proliferación nuclear (TNP). Igual que en el caso de Natanz, Salehi argumentó que los restos de uranio encontrados en Kalaye se deben a la contaminación de piezas importadas del extranjero. Añadió que dichas piezas son utilizadas en Kalaye en la fabricación de aparatos que luego son instalados en Natanz. «El grado de enriquecimiento, superior al 50 por ciento, muestra que este enriquecimiento se ha realizado en el extranjero (...) para obtener ese grado nosotros necesitaríamos numerosas centrifugadoras trabajando largos periodos», agregó el diplomático iraní. Tres días antes del inicio de una nueva misión de inspección de la AIEA, el portavoz del Gobierno iraní, Abdolá Ramezanzadé, afirmaba que «la República islámica rechaza toda restricción en el uso pacífico de la energía atómica». «Hasta ahora, hemos cooperado con la AIEA más allá de nuestros compromisos (aceptando las inspecciones en lugares que no recaen bajo el TNP), pero la continuación de nuestra cooperación dependerá de las negociaciones (con la Agencia)», agregó el portavoz. La AIEA y toda la comunidad internacional están presionando a Irán para que firme el protocolo adicional del TNP que permite inspecciones sorpresa en las instalaciones nucleares. «Nuestra visión del protocolo adicional es positiva y cuando sea necesario y se levanten las ambigüedades decidiremos si lo firmamos o no (...). No tenemos ninguna preocupación por continuar nuestra cooperación con la AIEA» , añadió Ramezanzadé. El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Kamal Jarazi, afirmó que su país está dispuesto a firmar el protocolo, pero quiere que su aceptación baste para poner fin a las sospechas y pueda «continuar sus actividades de enriquecimiento (de uranio) para producir el carburante necesario para sus centrales». La AIEA ha dado a Irán de plazo hasta el 31 de octubre para que facilite garantías de que no está poniendo a punto armas nucleares.