Violentos disturbios en Bagdad y Mosul por la falta de trabajo
Miles de personas protagonizaron ayer violentos disturbios en el centro de Bagdad y en la ciudad de Mosul tras atacar los locales a los que habían acudido a pedir un empleo. Los incidentes más graves se produjeron en Mosul (a 400 kilómetros al norte de Bagdad), cuando miles de personas que estaban esperando su turno en una oficina de empleo comenzaron a tirar piedras contra el local. La policía iraquí respondió con disparos al aire y solo entonces los manifestantes se dispersaron en un ambiente de tensión que llevó a los comerciantes de esa parte de la ciudad a cerrar sus tiendas. En Bagdad, los manifestantes fueron menos -entre doscientas y trescientas personas-, pero los disturbios fueron más graves y se saldaron con al menos dos heridos y con numerosos destrozos en unas dependencias policiales muy céntricas. El local de la nueva policía iraquí encargada de proteger edificios públicos, en la céntrica calle Saadoun, fue el escenario de los incidentes. Los congregados eran jóvenes en busca de trabajo, muchos de ellos antiguos militares del disuelto ejército de Sadam Husein, y que en muchos casos llevan hasta tres meses acudiendo al edificio con vagas promesas de empleo. Algunos testigos dijeron que los disturbios comenzaron al correrse el rumor de que los demandantes debían pagar una cierta cantidad de dólares para poder lograr el ansiado empleo. Los congregados irrumpieron en las dependencias, quemaron dos vehículos policiales y no se dispersaron hasta que la policía comenzó a disparar al aire. Mientras que los funcionarios han ido recuperando sus puestos de trabajo con la reapertura de los ministerios, la disolución por decreto del ejército -de más de medio millón de personas-, de la policía y del ministerio de Información ha dejado sin medios de subsistencia a un gran número de familias y ha hecho crecer el resentimiento. Fuentes del Consejo de Gobierno reconocieron ayer en una rueda de prensa que atajar el desempleo es una de las tareas más urgentes de las nuevas instituciones, pero para ello hace falta que el Estado disponga de recursos y, sobre todo, de los ingresos petroleros, que se retrasan debido a los continuos sabotajes. El Consejo anunció también que se está estudiando la formación de un Tribunal para juzgar los «crímenes contra la humanidad» del presidente depuesto Sadam Husein y los principales responsables de la represión, para que «se haga justicia» por las ejecuciones sumarias, las desapariciones, las confiscaciones y las torturas.