Primer atentado contra súbditos norteamericanos desde que estalló la Intifada
El convoy diplomático norteamericano, formada por tres vehículos blindados,había entrado en la franja de Gaza por el paso fronterizo de Erez, y se encontraba a la altura de la localidad norteña de Beit Hanun -a un kilómetro y medio de la frontera- cuando uno de los coches salto por los aires al pisar una carga explosiva escondida a orillas de la carretera. Tres de sus ocupantes morían en el acto y un cuarto quedaba gravemente herido. Los fallecidos eran funcionarios de seguridad de la embajada norteamericana en Tel Aviv, y acompañaban a una delegación de diplomáticos y catedráticos que viajaba a la ciudad de Gaza para estudiar la concesión de las becas universitarias «Fulbright» a estudiantes palestinos. Se trata del primer ataque con víctimas contra ciudadanos norteamericanos desde el comienzo de la segunda Intifada, hace tres años, y no se descarta que el origen de la explosión fuera una bomba accionada a distancia o bien una mina de fabricación casera colocada poco antes en el lugar. Un equipo del FBI ha sido enviado a la zona para investigar el ataque y pidió al presidente Yasser Arafat que colabore a la detención de los responsables del atentado. El portavoz del Departamento de Estado, Ton Casey, prometió apresar a los responsables. Tanto Yasser Arafat como el primer ministro palestino, Abu Ala,condenaron enérgicamente el atentado asegurando que la policía palestina investigará los hechos. Por su parte el ministro de exteriores israelí, Silvan Salón, acusaba a la Autoridad palestina «de proteger a las organizaciones terroristas» y de no desmantelar sus infraestructuras. Tras el atentado, la frontera de Erez fue completamente cerrada y un importante destacamento de tanques y excavadoras, apoyadas por helicópteros «Apache», cercaron la localidad de Beit Hanun, desde donde se activó la bomba.